Tantos ojos sobre ellas es una historia sobre vínculos, expectativas y esas zonas de la vida imposibles de anticipar. EQC Mujer se contactó con su autora, Alejandra Naughton, para conocer más de su obra.
Primero Alejandra nos cuenta sobre el argumento de su novela: «En marzo de 2020, plena pandemia, Mati se muda a casa de su abuela en Caballito. Ordenando el escritorio para entretenerse durante el encierro descubre una foto escondida al fondo de un cajón, con una frase escrita a mano: “Verano de 1981”. No logra reconocer las caras, pero a partir de su curiosidad la historia recorre distintas épocas y atraviesa la vida de tres mujeres ante decisiones vitales.¿Qué pasa cuando hay que decidir entre lo que se espera de uno y lo que uno quiere, y qué queda afuera cada vez que se elige? Aunque trascurre en los años ochenta hasta el presente, la trama sucede en un escenario que parece no cambiar nunca: los mandatos sociales y la inestabilidad de la Argentina, condiciones que definen el destino de los personajes.», expresa.
Alejandra Naughton
«El título surgió durante la escritura del capítulo “Sabía que existía”. La clave me la regaló el personaje de Ana, cuando decide ausentarse del colegio porque quiere liberarse del agobio de sentir tantos ojos sobre ella. Transitaba un embarazo adolescente y sufría la mirada ajena, el peso de las expectativas; algo que, de otro modo, también marcaba a su madre, Iris, que por su profesión se ausentaba mientras una Ana bebé quedaba al cuidado de Rafael, su padre. O algo que Lucía hubiera sufrido de haber interrumpido sus estudios por un embarazo no deseado. De distintas maneras, ellas nos representan a todas. Por eso les dediqué el libro: “A las Iris, Lucías y Anas de este mundo que inspiraron esta historia”, sigue diciendo la autora.
Ante la consulta sobre su interés en estás historias de mujeres dice «Mi generación no hablaba de condicionantes por “ser mujer”: las cosas eran como eran y cada quien hacía lo que podía desde su lugar. Con los años pude identificar esos matices que nos hacen diferentes y, fundamentalmente, hacen que nuestro desarrollo, crecimiento y posición en la sociedad sea menos potente o llegue más tarde en nuestro ciclo de vida. Y si bien las nuevas generaciones van cambiando con valentía esos estándares, creo que sigue vigente eso de que a “cierta” edad debemos estar en pareja, a “cierta” edad tener hijos. Estos temas venían rondando en mi cabeza, imagino que por haber vivido los dilemas de qué hacer primero: ¿terminar la carrera o casarme?, ¿buscar un hijo o recibirme? Esa consciencia sobre el peso de esa mirada que sostuve sin saberlo (ni sufrirlo), con el tiempo y los espacios de conversación que se fueron abriendo, se revelaron como evidentes y, de ahí el interés por sumarme a la conversación para acelerar el paso y también desmitificar. En ese sentido, la novela describe mi época. Transcurre entre 1978 y 2020, y ese arco me dio espacio para contar distintas maneras de navegar las expectativas, la maternidad, la autonomía personal, cómo se perciben los mandato y cómo todo termina afectando las decisiones que toman las mujeres de la trama».
«Ojalá que a través de la historia narrada surja una invitación a reflexionar sobre cómo tomamos decisiones, qué rol tiene el instinto. En cada una de las decisiones vitales confluyen mandatos pero también el deseo. Las elecciones de vida son siempre, en mi opinión, correctas y tomadas con las herramientas que tenemos en el momento en que decidimos: nuestros valores, ambiciones y miedos», finaliza diciendo.

