Por Andrea Albertano
En una charla con JuAn Delicias Magazine, la enóloga de Bodega Contra Corriente cuenta por qué eligió quedarse en Trevelin, en la Patagonia extrema, y cómo un territorio de heladas frecuentes, bosques, montañas y temperaturas frías define la manera de hacer vino.
Quien ha recorrido la Patagonia sabe de qué hablamos. Lo cierto es que hay lugares que no se dejan domesticar fácilmente. Trevelin, en el extremo sur de Chubut, es uno de ellos. Entre bosques, lagos y montañas, el valle reúne condiciones que permiten el cultivo de la vid, pero también plantea desafíos que obligan a pensar cada decisión de manera diferente. Las heladas frecuentes, el frío y una temporada de crecimiento particular hacen que allí la viticultura tenga que aprender a convivir con el territorio en lugar de intentar imponerse sobre él.
Sofía Elena llegó con experiencia en distintas regiones vitivinícolas de clima frío y encontró en Trevelin algo que reconoció desde el primer momento: un paisaje que le resultaba familiar y, al mismo tiempo, un desafío completamente nuevo. La posibilidad de hacerse cargo del viñedo y de los vinos de Contra Corriente terminó de convencerla cuando probó la añada 2018 y descubrió el potencial que podía alcanzar aquel viñedo.
Desde entonces, su trabajo está atravesado por una idea sencilla pero exigente: interpretar cada viñedo a partir del paisaje donde está plantado. En Trevelin eso significa buscar vinos de fineza, frescura y expresión aromática, trabajar para alcanzar una buena madurez sin perder acidez y reducir al mínimo la intervención sobre el cultivo, evitando agroquímicos de síntesis y herbicidas.
En una conversación con JuAn Delicias Magazine, Elena habla de los desafíos de hacer viticultura en una de las regiones más australes del mapa vitivinícola argentino, de las variedades que imagina para ese clima y de la responsabilidad que implica trabajar en un territorio todavía poco intervenido. Porque para ella, el futuro de Trevelin no depende solamente de producir buenos vinos: también requiere cuidar el agua, los suelos, el paisaje y la comunidad que crece alrededor. “Hay que crecer limpio”, resume.
-Llegaste a Trevelin después de haber trabajado en Borgoña, Oregon, Nueva Zelanda y Chile. ¿Qué encontraste en este territorio que te hizo decir “acá me quiero quedar”?
-Primero siempre me gustaron los paisajes con montaña y bosque, de mis épocas trabajando en centros de ski hasta cuando empecé a trabajar en esos lugares, todos tienen bosque, lagos, montañas cerca porque son zonas frías. Trevelin tiene eso, un paisaje alrededor hermoso y el valle está en una zona de transición un poco más atemperada por lo que ha sido posible cultivar. Lo que me hizo quedarme definitivamente fue el proyecto que me proponían los dueños que era hacerme cargo del viñedo y los vinos. Por suerte ellos, sin ninguna experiencia previa, ya habían vinificado la añada 2018, así que tuve la oportunidad de probar lo que podía dar ese viñedo. Eso fue la confirmación de que en el lugar podíamos llegar a elaborar y lograr muy buenos vinos.
Las regiones donde había trabajado todas tenían siempre riesgo de helada, pero en Trevelin ya el caso es muy extremo porque las heladas son frecuentes. Nunca había visto funcionar la irrigación supra arbórea para combatir heladas y lo encontré muy difícil de sostener en términos de sostenibilidad económica y de recursos. Hoy en día sigo pensando lo mismo pero la ventaja que estamos teniendo es que las heladas están mermando. Por otro lado, ya tenía experiencia elaborando vinos con frescor, de mucha acidez y bajo alcohol y el trabajo en viñedo es muy importante para lograr buena madurez, concentración de gusto y aromas. Eso es lo que nos enfocamos en Contra Corriente, además del hecho de que el cultivo debe ser manejado de la menor manera posible: sin agroquímicos de síntesis ni herbicidas.
-Alguna vez dijiste en una nota que durante mucho tiempo se elaboró Malbec “como si fuera Cabernet Sauvignon” y que la enología no es un dogma. ¿Qué cosas tuviste que revisar lo largo de tu carrera para poder interpretar mejor cada viñedo?
-Creo que lo esencial a interpretar de cada viñedo es el paisaje donde se encuentra. No podemos hacer vinos con sobremadurez y cuerpo en Trevelin, tenemos que buscar vinos con fineza y aromáticos. Y en todos los viñedos promover el trabajo y el manejo cuidando los suelos, las plantas y todo lo que esta alrededor y las personas que trabajan dentro.
-Contra Corriente trabaja con variedades y condiciones todavía poco exploradas en la Patagonia. Si hoy pudieras plantar una hectárea experimental en Trevelin sin ninguna limitación, ¿qué plantarías y qué vino te gustaría descubrir?
-Plantaría Chenin porque es una variedad que hace muchos años está en Argentina y con el frio se potenciaría mucho más. Después si se puede traer variedades de fuera, me encantaría el Savagnin y alguna selección de Pinot alemán (Spatburgunder, Blauburgundar, Fruhburgunder)
-Hay una frase tuya que resume bastante tu manera de entender el vino: “trabajar limpio no es una tendencia, es sentido común”. ¿Qué significa para vos hacer una viticultura responsable en un territorio como Trevelin?
-Hacer una viticultura responsable en Trevelin es imperativo, más que nada por el hecho de que es una zona poco contaminada y con poco o nada de cultivos previos. Pero hay muchos aspectos a trabajar en Trevelin no solo desde la parte de los viñedos, hace falta educación ambiental a los pobladores, mejor manejo de la basura incluso a nivel local (poblaciones cercanas), mejoramiento del sistema de saneamiento de aguas cloacales, manejo y uso de agua de riego. Trevelin tiene mucho para hacer en cuanto a planificación a largo plazo, la población está creciendo, pero hay que crecer limpio.
-Después de ocho años y varias añadas, ¿qué te gustaría que dentro de diez o veinte años se pudiera decir de los vinos de Trevelin y del trabajo que ustedes están haciendo hoy?
-No sé que pasará dentro de 10 años. Lo que si me gustaría es que sigamos elaborando vinos y que Contra Corriente sea sinónimo de bodega que hace buenos vinos y de gente buena que trabaja bien. Ojalá Trevelin también sea relacionado con una región de vinos buenos y que se logren ordenar e implementar más aspectos para que podamos elaborar todos de manera sostenible.
Fuente JuanDeliciasMagazine
