(NA) — Una multitud de fieles, más de dos millones y medio personas, protagonizó la 52ª Peregrinación a Luján, con la Imagen Peregrina de la Virgen.
En la misa principal oficiada a primera hora de este domingo, el arzobispo de Buenos Aires, García Cuerva, instó a terminar con la desunión, los discursos de odio y la intolerancia.
“La Virgen de Luján fue presentada como un abrazo capaz de reunir a un pueblo atravesado por el dolor, la falta de trabajo, la enfermedad y la violencia verbal, durante una peregrinación que convocó a los fieles a volver a sus hogares con un compromiso de fraternidad”, dijo el prelado en su homilía.
“Cuando nos descubrimos caminantes de un mismo pueblo, no le damos lugar al individualismo y a los discursos de odio”, expresó.
Y añadió: “Así como nos curamos las ampollas, queremos, Madre, curar los vínculos entre nosotros. Las heridas de la descalificación, de la intolerancia, de la violencia física y verbal supuran, y parece que se está infectando el corazón del pueblo. Por eso es tiempo de unirnos. Si la Virgen María, la Virgen de Luján, nos abraza a todos, es imposible mirar al otro con desprecio, porque el otro es mi hermano”, advirtió.
