Por Ivana Rugini

La enseñanza detrás de un nombre


Por Ivana Rugini*

De visita a Pergamino, Provincia de Buenos Aires, la parada obligada fue visitar la Parroquia de Nuestra Señora del Huerto donde se encuentra la tumba de María Crescencia Pérez, una beata de la que mis abuelos eran muy devotos.

Siempre me llamó la atención su nombre porque significa “la que crece”, “avance con el paso del tiempo”.

Para la terapia energética el nombre es un mantra; es una frecuencia vibratoria que está ahí para nosotros, pero que, para alcanzarla, cada uno deberá conocer y, a veces atravesar, por el polo de la Sombra. ¿A qué me refiero?

Victoria o Víctor significa: “quien ha triunfado”, por lo tanto, necesitará valorar sus logros, sus procesos, los paso a paso que implica llegar a alguna meta.

Una mujer llamada Soledad, necesitará distinguir la soledad de la desolación, para comprender que su nombre la invita a estar bien con ella misma, a sentirse suficiente, que puede darse el mejor abrazo de cobijo y contención sin aislarse del resto ni menospreciando las distintas compañías.

Crescencia y la enseñanza que viene con ella, me topó con la pregunta: ¿qué significa mi nombre y sobre todo, en qué fase estoy de apropiarme de la bendición de lo que significa? Tengo tarea y los invito a hacer lo propio.

Como si este ejercicio fuera poco, me entero de otra cosa:

Al nacer, esta Hermanita fue llamada María Angélica y fue al profesar sus votos que adoptó el famoso nombre que al menos a mí, me da mucho de que hablar, que pensar, que trabajar, etc. Con lo cual, a todo este aprendizaje se le suma uno más. ¿Qué nombre sentimos que sería propicio para esta etapa de nuestra vida? ¿Con qué nombre cerraríamos una etapa y empezaríamos otra?.

Entonces, María Angélica para hacer notoria su decisión de tomar los votos y comenzar su camino dedicado íntegramente a Dios se cambió el nombre a María Crescencia y a pesar de que la transformación ya era significativa, no fue así como se hizo conocida, sino por una cualidad que la hizo única. La llamaban Sor Dulzura.

Es mucho para un mismo día pero cuando uno está en baile hay que bailar y cuando uno está en pleno proceso de introspección, hay que continuar. Si esta Beata fue conocida por la dulzura, la entrega y la humildad con la que trataba a los enfermos, nosotros, por qué actitud, virtud o cualidad, somos reconocidos? ¿Seríamos Sor…?

También vale para replantearnos si nos dicen algo con lo que ya no nos identificamos. Trabajando sobre la virtud que queremos ensalzar es que lo vamos a lograr.

La Espiritualidad Práctica tiene muchos abordajes. Dejarse sorprender por un lugar, por una palabra o un nombre, es uno de ellos.

Registrando cómo te llamás, qué significa tu nombre, quién te lo eligió, por qué, si te estás dejando impregnar por la energía de esa palabra, si sos consciente de quién querés ser y de cómo querés actuar, qué querés dar o qué das y ni te das cuenta, estás profundizando en la conexión con tu alma.

*Lic. Ivana Rugini