La jubilada Maricarmen Abascal
La jubilada madrileña, Maricarmen Abascal, de 87 años, cuyo desalojo desencadenó manifestaciones en toda España, y una acampada extraordinaria de españoles en la Puerta del Sol de Madrid, llegó a un acuerdo con los propietarios y retorna a su vivienda.
La gran movida que tuvo repercusión mundial, determinó que el Gobierno de España adoptara medidas para frenar la crisis en materia de vivienda. En ese marco, el Gobierno ha anunciado que ha aprobado este martes dos decretos sobre vivienda, uno que contendría medidas como la protección frente a los desahucios (desalojos) ampliada hasta 2030, la prórroga por hasta dos años de los contratos de alquiler que finalicen antes de 2029 y otro que incluiría el establecimiento de contratos indefinidos y que despierta más reticencias de las fuerzas conservadoras de derecha. El Congreso ha atendido la petición del Gobierno de que se celebre un pleno extraordinario este mismo viernes para intentar que la ambos decretos se convaliden de manera inmediata.
En suma, las protestas lograron que el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y sus socios de Sumar, determinaran prórroga de los actuales contratos de alquiler hasta el 31 de diciembre de 2028, que se detengan los desalojos hasta el 2030 y la prohibición de la compra de vivienda por parte de fondos buitre.
El caso de Maricarmen, quien hasta debió ser internada debido al estrés sufrido, revolucionó a España, puso en evidencia la crisis habitacional en ese país y generó una ola de protestas masivas.
«Ojalá este acuerdo sirva también para cambiar un poco el paradigma en materia de vivienda», declaró en la noche de este lunes a periodistas Beatriz Duro, abogada de Maricarmen Abascal, de 87 años.
Maricarmen, que se mueve en silla de ruedas, fue obligada a abandonar la casa en la que vivía desde hacía siete décadas después de que la inmobiliaria propietaria del inmueble subiera el alquiler mensual en forma desmesurada
