Por María Alexandra Barreto
“Cuando la esperanza no alcanza” es una comedia de enredos que formará parte de la cartelera de los fines de semana en el Teatro El Escape (Calle 44, No. 1443, La Plata). El estreno se realizará el viernes a las 21:00, y las entradas se pueden adquirir en la boletería del teatro o a través de Alternativateatral. La puesta en escena tiene la autoría de la dramaturga, Gabriela Castelli quien además actúa junto con, Virna Mianzan, Sergio Matheos, Gabriela Castelli, Natalia Giliberti, Claudia Scornik, Patricio Pastor, Guillermina Massone y Juan Mazzoleni, y la dirección de Mónica Buscaglia.
En una noche de tormenta, tres parejas van a cenar al resto-bar denominado “A puertas cerradas”. Ninguno imagina que una simple reserva será suficiente para que el pasado vuelva a sentarse a la mesa. Laura, dueña del restaurante, descubre que entre los comensales de esa noche estará Carlos, el hombre que años atrás la abandonó poco antes de casarse. Con la complicidad de Esperanza, su carismática y explosiva moza venezolana, comenzará a imaginar una venganza.
Pero nada saldrá como estaba previsto; mientras la tormenta arrecia, y el afuera se vuelve cada vez más inaccesible, las apariencias comienzan a resquebrajarse. Viejos amores, secretos, infidelidades, cuentas pendientes y verdades largamente silenciadas, empiezan a circular entre las mesas. Con humor, ironía y momentos de profunda humanidad, “Cuando la esperanza no alcanza”, habla de vínculos, segundas oportunidades y verdades que tarde o temprano, terminan encontrando la manera de salir a la luz.
Nota al Pie habló con Gabriela Castelli.
–¿Qué fue lo que te motivó a escribir sobre los vínculos?
“Cuando la esperanza no alcanza” nació en principio, de mis ganas de escribir una comedia. Venía formándome en dramaturgia, y tenía muchas ganas de contar una historia que hablara de los vínculos, del amor, de las expectativas que ponemos en el otro y, sobre todo, de qué pasa cuando la vida no resulta exactamente como la habíamos imaginado.
A partir de ahí apareció el restaurante, “A puertas cerradas”, una noche de tormenta y una promoción especial para parejas que celebran su aniversario. Y empecé a imaginar qué pasaría si reunimos en un mismo lugar a personas que aparentemente no tienen nada que ver entre sí, pero que poco a poco descubrimos que están mucho más conectadas de lo que creen.
Me divertía mucho esa idea porque me permitía hablar de temas muy humanos desde el humor y así, casi sin darme cuenta, esos personajes empezaron a tomar vida, y la historia se convirtió en “Cuando la esperanza no alcanza”.
–La obra se presenta como una comedia de puertas, basada en enredos y situaciones que se van complicando. ¿Qué te atrajo de este tipo de humor y cómo trabajaste los mecanismos de la comedia para generar sorpresa y risas en el público?
Me encanta la comedia de puertas porque tiene algo de mecanismo de relojería. Una persona entra cuando no debería entrar, otra escucha solamente una parte de una conversación, alguien intenta ocultar algo y, cuando parece que logró resolverlo, aparece un nuevo problema. En esta obra trabajé mucho sobre esa acumulación. Los personajes van tomando decisiones para solucionar determinadas situaciones y paradójicamente, cada decisión las complica todavía más. También me interesaba que el humor no surgiera solamente del enredo. Hay mucho humor en los propios personajes, en sus contradicciones, en lo que dicen, y lo que realmente sienten. En algún momento todos podemos identificar algo nuestro, o de alguien que conocemos, y también aparece la risa.
–¿Qué puedes contar sobre los personajes y los conflictos que atraviesan la historia? ¿Cómo se relacionan sus deseos y expectativas con el título “Cuando la esperanza no alcanza”?
Todos los personajes llegan al restaurante esperando algo. Algunos recuperar un amor, otros sostener una relación, otros conservar una imagen, otros encontrar algo que quizás ni siquiera se animan a reconocer y ahí apareció el título. Me gusta mucho jugar con la palabra Esperanza, porque es el nombre de la moza del restaurante, una mujer muy vital, impulsiva, que de alguna manera termina siendo el motor de muchas de las situaciones que suceden esa noche. Pero también está la esperanza como concepto: esa idea de que todavía podemos cambiar, recuperar algo, conseguir que el otro sea como queremos o que nuestra vida finalmente se acomode a nuestras expectativas.
–¿Qué desafíos implica llevar la obra del papel al escenario, especialmente desde tu doble rol de autora y dramaturga? ¿Hubo aspectos que se transformaron durante el proceso de ensayos?
En mi caso hay incluso un desafío más, porque además de ser la autora formo parte del elenco y eso implica aprender a cambiar permanentemente de lugar. Cuando escribo tengo una imagen muy clara de la escena, del personaje, de cómo imagino determinada situación. Pero cuando comienza el proceso teatral tengo que poder soltarla. La obra deja de ser solamente mía.
Ahí surge la mirada de Mónica Buscaglia desde la dirección, aparece el trabajo de mis compañeros, y el texto empieza a tener cuerpo, movimiento, silencios, tiempos. Por supuesto que hubo transformaciones.
Algunas cosas que en el papel funcionan de determinada manera encontraron otra forma en escena. Para mí eso fue muy enriquecedor y aprendí a no enamorarme tanto de lo escrito como para no permitir que la obra crezca. Creo que una de las experiencias más lindas de este proceso fue justamente ver cómo algo que durante mucho tiempo existió solamente en mi cabeza; empezó a pertenecer también a otras personas.
–Laura descubre que Carlos, el hombre que la abandonó poco antes de casarse, será uno de los comensales de esa noche y decide, junto a Esperanza, idear una venganza. ¿Hasta dónde puede llegar ese plan y cómo se transforma ese reencuentro en una cadena de enredos, equívocos y situaciones inesperadas?
Lo que puedo decir es que Laura cree que va a poder controlar la situación y Esperanza, con su personalidad, la impulsa a hacer algo que probablemente Laura sola jamás hubiera hecho.Lo que inicia como una pequeña venganza, casi como un juego entre ellas, empieza a crecer. Porque el problema es que esa noche no solamente Carlos tiene cosas que ocultar. Hay tres parejas, historias cruzadas, secretos, deseos que no fueron dichos y personas que no son exactamente quienes los demás creen que son. Entonces llega un momento en que nadie controla demasiado nada y eso es justamente lo divertido: el espectador va descubriendo junto con los personajes que detrás de cada puerta puede aparecer algo que cambie completamente lo que creíamos saber.
–¿Qué esperas que encuentre el público cuando se abra el telón, y ¿qué te gustaría que se lleve después de la función?
Quiero que el público venga al teatro, se siente y durante ese rato se entregue a la historia, se sorprenda y se ría mucho, pero después de la risa quede algo más. No pretendo dar respuestas. Me gusta pensar que cada espectador se va a encontrar con un personaje diferente, y quizá salga del teatro haciéndose alguna pequeña pregunta sobre su propia historia. Si conseguimos que se rían durante la función y que alguna escena los acompañe un poquito cuando vuelvan a sus casas, para mí la obra habrá cumplido su cometido.
–Esta es sin duda una obra de mujeres. ¿Cómo se potenció la fuerza femenina?
Muchísimo y es algo que me emociona especialmente. La obra fue escrita por una mujer, está dirigida por una mujer, producida desde GC Producciones, y además tiene personajes femeninos con mucha presencia. Lo que más me interesa es que no son mujeres perfectas, ni están construidas desde un único modelo. Son mujeres con contradicciones, deseos, fortalezas, inseguridades, humor, sensualidad, enojo, inteligencia y también enormes vulnerabilidades. Trabajar con Mónica Buscaglia fue muy importante porque tomó ese universo que escribí y le devolvió otra mirada. Hubo confianza para discutir, probar, cambiar y también para que pudiera desprenderme de mi lugar de autora, cuando tenía que convertirme en actriz. Y hubo algo muy lindo entre las mujeres del elenco y del equipo: distintas edades, experiencias y maneras de entender lo femenino conviviendo en un mismo proyecto, pero tampoco quisiera dejar afuera a los hombres, porque la comedia habla esencialmente de vínculos y el trabajo fue profundamente colectivo. Para mí la fuerza femenina de este proyecto no aparece enfrentada a lo masculino. Aparece en mujeres ocupando lugares creativos, tomando decisiones, escribiendo, dirigiendo, produciendo y actuando, dentro de un equipo en el que todos aportan para contar la misma historia.
Fuente Nota al Pie
Fotos Crédito : MN COMUNICACIÓN.


