Cine

“Canelones”: La confesión del director Christian Basilis sobre un filme de un hecho real


Por María Alexandra Barreto

“Canelones” es una película argentina dirigida por Christian Basilis y Ana Gussoni, basada en un cuento de Hernán Casciari. Se estrena en los cines argentinos, el viernes 6 de agosto, distribuida por Digicine. El filme está protagonizado por: Darío Barasi, Agustín “Rada” Aristarán, César Bordón, Verónica Llinás y Beatriz Spelzini. El guion de Christian Basilis, Hernán Casciari y Josefina Licitra. Ladirectora de casting y de actores,Corina Fiorillo.

“Canelones”, inspirada en hechos reales, ocurridos en el 2015 en la localidad bonaerense de Mercedes. Es un thriller que sigue el secuestro de Chichita, madre del escritor mercedino Hernán Casciani, en manos de Daniel Olesnik. Olesnik, busca saldar una deuda de sangre: Vengar la broma telefónica que hizo Hernán de adolescente en 1987, junto a su amigo Chiri. Según el relato, este suceso, incitó a la madre de Daniel al suicidio. Esta situación de venganza, asfixiante y fatal, transcurre en una única noche.

Es importante destacar que “Canelones” tuvo un modelo de producción independiente y participativo. La realización de la película se hizo posible gracias al financiamiento colectivo y al impulso de la comunidad integrada por 5.495 productores asociados en Orsai.

Christian Basilis es guionista y productor audiovisual argentino. A lo largo de su carrera desarrolló proyectos para cine, televisión y plataformas digitales, consolidándose como un realizador con especial interés por las historias de fuerte impronta dramática y basadas en hechos reales. Cofundó la revista Orsai, plataforma que, en 2020, impulsó Orsai Audiovisuales.

Desde allí produjo: “La Uruguaya”, “La Muerte de un Comediante” y “Mi Historia con Diego”, su segundo trabajo como director (en postproducción).

Por otro lado, trabajó en Pol-ka y escribió guiones para otras productoras incluyendo títulos como: “Más respeto que soy tu madre” y “Dibu Martínez: El Pibe que ataja el tiempo”.

 

–La película empieza como un thriller, de a poco aparecen en las escenas momentos de humor. ¿En qué instante sentiste que ésta mezcla de géneros, era un tono correcto para contar la historia?

 

-Está contada en dos tramas paralelos que van avanzando de forma independiente y que al final cruzan en el clímax de la película. Además, el enorme desafío era poder darle a cada una de las tramas un tono y un género diferente. Fue una apuesta muy arriesgada de asumir de entrada, sobre todo para mí que nunca había hecho una película. En su momento encontré “Crímenes y Pecados” (Woody Allen) que también se cuenta a través de dos tramas paralelas. En una es un policial, y en otra trama es un poco más de comedia existencial. Por eso sentimos que con “Canelones” el experimento podía llegar a funcionar. Uno de los mayores desafíos fue encontrar el tono en el rodaje con los actores porque fue no fue fácil explicárselos. El montaje terminó un poco de armar el rompecabezas que fue la gran apuesta de este proyecto, el gran riesgo que asumimos, y el público nos dirá si quedó bien o no.

–Hubo mucho tiempo de demora en estrenar “Canelones” ya que se filmó el 2022. ¿Cuál fue el inconveniente?

-Grabamos en la época que transcurrió la Copa del Mundial de Fútbol 2022 en Qatar y Argentina fue campeón. Tuvimos diferentes vicisitudes en el medio y tardamos un poco en estrenarla. Además, sucedió que hicimos otra película, “La Muerte de un Comediante” (Diego Pereti); en parte absorbió todas nuestras energías como productora porque somos una compañía muy pequeña. “Canelones”, quedó en un proceso a medio talle. En principio tenía un formato de miniserie, pero después se convirtió en una película. Nos llevó un poco de tiempo porque en un momento como nosotros tenemos un sistema de votación con las personas que colaboran, y que invierten para que las producciones se puedan realizar, en una de esas instancias de consulta con la comunidad y de votación, terminamos por definir que el formato definitivo fuera un largometraje. Lo que nos alargó todavía más los tiempos, porque volvimos a la isla de edición, reeditamos, repensamos el material para poder darle otro formato, y poder ver dónde se hacían los cortes y qué sacábamos y qué quedaba. El cuento no varío ni la estructura, si cambio el montaje.

–Corina Fiorillo es una directora muy reconocida a nivel teatral y formó parte del proceso de elección de los actores de “Canelones”. ¿Tuviste también alguna injerencia en sus decisiones?

-Hubo unos precandidatos actores que nos gustaban a priori para encarnar los personajes, pero después de esa preselección que hicimos, los sometimos a votación, y los terminó eligiendo la comunidad, por lo tanto, no tuve injerencia sobre el elenco que nos tocó para dirigir. No los conocía a ninguno de los cuatro personalmente, pero Corina sí los conocía, y ella no solo realizó el casting. Además, estuvo en el equipo dirigiendo a los actores. Hizo un trabajo con muy de cuerpo a cuerpo.

–“Canelones” arranca con una broma que era muy común en le época de los 80, y eso se va transformando en un episodio que generara una serie de conflictos emocionales. Sin duda el guion tiene una mística que hace que el espectador quede muy enganchado y atrapado con la trama.

 

-Estuvo pensado como con ese mecanismo medio de thriller. Por un lado, de ir revelando información poco a poco, y también pensando en una estructura de cuento clásico. Lo que me imaginé en un principio cuando armaba este guion, era con la estructura del cuento de hadas. Porque también es una princesa atrapada en un castillo con dos caballeros que tratan de ir sorteando pruebas hasta que encuentran la forma de ir a ayudarla, y la van a rescatar al castillo que la tiene encerrada un monstruo. Pensé que todo el tiempo sucediera algo, y que no hubiese una escena de relleno, sino una convivencia de la anterior.

 

–La película tiene un final más teatral que violento.

 

-Quisimos que la historia siempre fuera hacia adelante y en cada escena siempre se avanzara hacia el final. Tampoco el final no tenía que ser un final de mayor tridente más allá del encuentro dramático entre los cuatro personajes, pero ya de antemano sabíamos que no íbamos a llegar a un clímax de lucha, o de donde salieran armas de fuego de repente. Es un cruce entre los personajes, pero de manera más teatral.

 

–En el caso de Verónica Llinás, es una actriz que se destaca por una forma de actuar versátil, disruptiva e intensa, combina la comedia física, el absurdo y una profunda veta dramática. ¿Qué sentiste que le aportó al personaje de Chichita?

 

-Aportó un montón, porque de hecho nos pidió conocer a la Chichita de la vida real, y fueron a almorzar. Yo le hablé mucho a Verónica de qué tipo de personaje era Chichita, pero también siempre fue construida sobre un ideal. Verónica mejoró el texto del guion, entendió muy bien el perfil del personaje y eso me encanta.

Verónica Llinás y César Bordón tienen un romance que desencadenará en una situación de amor, odio y un gran conflicto familiar del pasado. Crédito: Analía Sánchez.

–¿Qué te gustaría que el público se lleve como mensaje?

-Se me viene a la mente el tema de esos actos inconscientes que cometimos en el pasado, de cómo son procesados en el presente. Y cómo nos pueden transformar, convertir en algo positivo en lugar de negativo. Se abordan temas que son de la vida misma: De madres, padres e hijos. Tenemos que hay tramas simétricas que funcionan como espejo, la del personaje de Daniel y el de Hernán.

–¿Qué te gustaría que el público se lleve como mensaje?

-Se me viene a la mente el tema de esos actos inconscientes que cometimos en el pasado, de cómo son procesados en el presente. Y cómo nos pueden transformar, convertir en algo positivo en lugar de negativo. Se abordan temas que son de la vida misma: De madres, padres e hijos. Tenemos que hay tramas simétricas que funcionan como espejo.

–¿Cuál fue la escena que más te costó realizar?

-La del final fue complicadísima porque esa escena por cuestiones de plan de rodaje, empezamos a rodar con Verónica y César. Contamos casi toda la trama de ellos, después por una cuestión de agenda de los actores recién podíamos rodar con Agustín y con Darío la última semana y media del rodaje, pero en el momento Verónica y César no iban a estar más, entonces por plan de rodaje tuvimos que armar esa escena en la que estaban los cuatro juntos en la mitad, cuando César y Verónica terminaban y cuando Darío y Agustín empezaban.

Fuente Nota al Pie

Foto portada Crédito Analía Sánchez