Pantalla Gigante

“Un poco sobre las imágenes”


Por Carolina Camacho*

Hubo varios estudiosos sobre la imagen que ha valido la pena analizar sus textos en cuanto a la imagen y ella dentro de la comunicación como por ejemplo el autor, teórico y filosofo estructuralista francés Roland Barthes con el texto “La cámara lúcida” y la autora, escritora ensayista y filosofa norteamericana Susan Sontag que además de ser guionista de cine, dedico gran parte de su carrera a estudiar el impacto de las imágenes en la comunicación y tendríamos mucho para decir al respecto, pero en sus textos “Sobre la fotografía” (1977) y más puntualmente en “Ante el dolor de los demás” (2003), la autora desarrolla un profundo análisis sobre el tratamiento en la comunicación sobre las imágenes y el impacto que estas generan en los demás o en los otros.

¿En cuánto al título de este texto, siempre me pregunté ante el dolor de quien estamos hablando ? porque el “quien” es definitorio cuando de dolor hablamos.

Vivimos tiempos ultra violentos, y aunque la violencia y las guerras existieron en todas las épocas de la historia de la humanidad, hay épocas que son mas cruentas que otras, y esta es una de ellas, en su crueldad sofisticada, con la diferencia de que ahora existen las redes sociales. Las redes como parte de esa deformación en la comunicación no se quedan atrás.

Todos fuimos testigos de cómo se difundió en forma masiva por redes las imágenes del terrible accidente ferroviario que sufrió la periodista y conductora argentina Ernestina Pais el pasado 26 de junio; en esas imágenes se observaba como el auto que conducía era arrollado por un tren y lo vimos todos al detalle de manera morbosa y fue extremadamente violento, y nadie salió a pedir disculpas por haber difundido esas imágenes, ni siquiera se disculparon con su familia, con su hijo. Solo cada uno sabe en qué reservorio de la psiquis quedan guardadas esas imágenes tan dolorosas, pero eso absorbemos todo el tiempo, sin ninguna restricción. Por estos días nos desayunamos con la noticia de que en EE. UU una reclusa llamada Christa Pike condenada a la pena de muerte por el asesinato de otra persona era sometida a una inyección letal y las imágenes de su ejecución dieron vuelta en las redes sociales en las que podía verse a la reclusa gritando de dolor mientras le ponían las inyecciones como si se tratara de algo natural. Seguido de esas imágenes, al fallar la inyección letal que le fue aplicada, nos llegaron las declaraciones del presidente de los EE. UU Donald Trump diciendo con saña que esperaba que la fusilara un pelotón de fusilamiento para compensar su ejecución fallida. Y todos naturalizando esas palabras de parte de un presidente de uno de los países más poderosos del mundo. Y como si todo esto fuera poco, nos llegó la noticia en estos días de que un terrorista acusado de asesinar a 13 personas en EE. UU también seria ejecutado próximamente mediante un pelotón de fusilamiento y que dicha ejecución seria televisada en canales de aire para que todos podamos disfrutarlas comiendo pochoclos. Sin mencionar que las imágenes del ataque terrorista a las torres Gemelas del 11 de septiembre de 2001 son de por si excesivamente violentas y nos preguntamos hasta que punto fue necesaria su televisación hasta la posteridad. O la guerra de Irak, en su complejidad. O sin ir más lejos las imágenes que también quedaran para la posteridad que daban vuelta por el mundo en la época de pandemia con cadáveres apilados en las calles y hospitales colapsados con gente muriendo de covid 19. Es inevitable preguntarse cuál es el límite de todo esto, esa misma pregunta que se hizo Susan Sontag cuando en “Ante el dolor de los demás” se preguntaba lo mismo. Sontag indaga en las imágenes que daban vuelta en la tv sobre el holocausto y los cuerpos desnutridos, o sobre Vietnam y las imágenes de los soldados heridos gravemente o sobre Hiroshima y Nagasaki y su gran tendal de muerte a su paso y se hacía preguntas sobre esto, sobre la televisación de la muerte, de porque el periodismo y la comunicación en general tomaban la decisión de difundir dichas imágenes, y se preguntaba por el dolor de quienes lo recibían, algunos sin anestesia. Es una pregunta interesante por demás en todos los tiempos preguntarse de que manera documentar la guerra. El mundo esta en guerra como casi siempre en la historia del mundo, y es fundamental preguntarse como se quiere hacer frente éticamente a ese suceso singular de que la humanidad esta enfrentada, está en guerra. Todos de alguna manera estamos en guerra, y eso se mete adentro nuestro sin mucho que podamos hacer para impedirlo, así que las redes sociales para ciertos tipos de uso no son aconsejables en estos días. Habrá que dosificar muy bien sus usos y abusos.

(*) Realizadora Audiovisual por el Instituto de Arte Cinematográfico de Avellaneda y Licenciada en Enseñanza de las Artes Audiovisuales por Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica y Universidad Nacional de San Martín.