Por María Alexandra Barreto
La cartelera porteña suma una nueva propuesta para quienes disfrutan del suspenso, incertidumbre y las historias en las que nadie parece estar libre de sospechas. “La Profecía del Albergue”, llegará desde el jueves 10 de septiembre, y continuarán hasta noviembre en la Sala Picasso del Paseo La Plaza (Avenida Corrientes 1660) a las 20:00. Las entradas están a la venta en la boletería del teatro o a través de Plateanet.
La obra, creada por el colectivo artístico Phepandú, está escrita y dirigida por Nicolás Manasseri y cuenta con música original de Manasseri y Fernanda Provenzano.
“La Profecía del Albergue”, toma como referencia el clásico género del “¿quién es el asesino?”, conocido como whodunnit, popularizado por las novelas de misterio de autoras y autores como Agatha Christie. Pero la propuesta busca llevar ese universo a otro territorio: El teatro musical argentino. La intriga se mezcla con humor negro, situaciones absurdas, canciones y una banda en vivo que acompaña el desarrollo de la historia.
En diálogo con Nota al Pie, Manasseri explicó que el origen del proyecto estuvo ligado a la búsqueda de un lenguaje diferente dentro del género musical.
“Siempre algo innovador es algo que se me impone como búsqueda, disparador”, señaló el autor y director, quien contó que, después de varias temporadas de “El Funeral de los Objetos”, apareció la inquietud de trabajar con una temática que, según su mirada, tiene poca presencia en el teatro musical.
Además, argumentó que el atractivo del whodunnit, está también en el lugar que ocupa el público: Un espectador que observa, sospecha, arma hipótesis e intenta anticiparse a la resolución.
La historia transcurre en un pequeño pueblo de la provincia de Santa Fe, donde un grupo de personas llega a un antiguo albergue ubicado junto a un lago escondido. El lugar, alejado y particular, será el escenario de una serie de acontecimientos extraños, absurdos y al mismo tiempo, divertidos. Allí comienza a desplegarse una trama en la que las apariencias pueden engañar y cada personaje puede esconder una pieza del enigma.
La pregunta que atraviesa la puesta en escena es tan sencilla como inquietante: ¿Quién es el asesino? La respuesta, sin embargo, no parece estar a simple vista. El público deberá prestar atención a las pistas, lo comportamientos y aquello que los personajes deciden mostrar o esconder.
“Me atrajo mucho su manera lúdica de trabajar con un espectador activo, en donde imagina la trama y la completa con la sorpresa de lo sucedido”, explicó Manasseri.
Uno de los desafíos de la puesta consiste en encontrar el equilibrio entre los distintos lenguajes que conviven en escena. Suspenso, comedia negra, absurdo y música, deben funcionar como partes de una misma maquinaria teatral.
“Fue y es una experiencia muy divertida, orgánica por momentos y por momentos llena de racionalidad”, contó el director. Agregó que en un trabajo de estas características no se puede dejar ningún detalle librado al azar. La música ocupa un lugar central y contará con una banda en vivo integrada por piano, violoncello, batería y percusión, bajo la dirección musical de Facundo Cicciu.
Para Manasseri, la música es una de las “patas fundamentales” del espectáculo, porque aporta potencia y ritmo, pero también contribuye a sostener la atención del público y acompañar el clima de misterio.
El misterio no estará únicamente en el texto. La propuesta de Phepandú también apuesta por una poética visual que permita construir el universo de la obra. La escenografía recreará un antiguo albergue, mientras que el vestuario y la iluminación buscarán completar una atmósfera acorde al relato. Cada elemento está pensado para introducir al público rápidamente en el género.
“A todos los espectáculos que realizamos le damos mucha importancia a lo visual”, sostuvo, Manasseri. Para quien la imagen permite que la obra pueda funcionar como “un mundo en sí misma”.
La intención es que el público no solamente escuche o vea una historia de misterio, sino que pueda sentirse dentro de ese universo desde el momento en que comienza la función.
Además de estar al frente de la dirección, Nicolás Manasseri integra el elenco, e interpreta a Polansky. La doble tarea supone un desafío particular, especialmente en una obra que combina actuación, canto, movimiento y elementos técnicos.
“Es una actividad compleja y desgastante”, reconoció el referente del teatro musical. A la vez, destacó que se trata de un proceso intenso y divertido, en el que diferentes acciones suceden de manera simultánea.
El elenco de “La Profecía del Albergue” se completa con: Renzo Morelli (Sonssini); Fernanda Provenzano (La Joven Mujer); Manuela Perín (La Dama de los Naipes); Eugenia Fernández (La Mujer de verde inglés) y Matías Acosta (El Joven de Lentes).
Sobre el grupo de intérpretes, el artista destacó el talento y el carisma de cada integrante, además de la capacidad de adaptación al código particular de la obra.
El contraste entre el escenario del relato y el lugar donde se presenta la comedia, también resulta significativo. El antiguo albergue de la ficción llegará al corazón de la calle Corrientes, uno de los principales circuitos teatrales de la Ciudad de Buenos Aires.
La propuesta se suma así a una cartelera porteña que continúa explorando nuevas formas de combinar géneros y lenguajes teatrales, y que tendrá la premisa de estrenar próximamente además en la ciudad de Mar del Plata.
¿Puede el engaño convertirse en arte?
La puesta en escena plantea, desde su propia premisa, una serie de preguntas que exceden la resolución del misterio: ¿Acaso el arte del engaño es un arte? ¿El arte es un engaño?
Las respuestas deberán encontrarse entre las pistas, las canciones y los comportamientos de seis personajes que llegarán cargados de secretos. Sin revelar la identidad del asesino, Manasseri dejó una última advertencia para quienes se animen a ingresar a este particular hospedaje: “Vengan, la pasarán súper, pero no todo es lo que parece ser”, concluyó.
Fuente Nota al Pie
Foto portada Crédito:Max Czajkowski Prensa y COMUNICACIÓN.

