Preocupa la cantidad de suicidios en el país y en el mundo


(NA) — La psicóloga y presidenta del Centro de Asistencia al Suicida (CAS), María Fernanda Azcoitia, afirmó que “hay una epidemia de suicidios y depresión” que se acrecentaron después de la pandemia.

“El suicidio es un proceso, no aparece la decisión de un día para otro y hay todo un proceso con un tiempo más corto o más largo”, indicó la experta en declaraciones a la Agencia Noticias Argentinas.

“Por eso, la idea es favorecer la comunicación, la ayuda, el ayudar a pensar, buscar alternativas”, sostuvo Azcoitia.

El Centro de Asistencia al Suicida es una ONG fundada en 1967 cuando dos psiquiatras argentinos, Alfredo Gazzano y Emilio Astolfi, replicaron un modelo visto en otros países.

Asimismo, está constituido por una Comisión Directiva ad honorem (en especial, psicólogos) y un grupo de voluntarios telefónicos.

En total, son 25 miembros, pero están entrenando a varios voluntarios telefónicos más.

Todos donan su tiempo para intentar ayudar a aquellas personas que, desahuciadas, llaman por teléfono al número 135 diciendo que están en crisis y, en algunos casos (no todos), analizan quitarse la vida.

La atención es a través de una comunicación telefónica anónima, confidencial y gratuita.

El CAS también realiza tareas de formación y brinda charlas.

Y en los últimos tiempos además se enfocaron en tareas de prevención a través de redes sociales y, de manera presencial, concurren a todos los lugares a los que los convocan “ya sea para asesorar cómo para enfrentar una situación o dar charlas”.

La psicóloga dijo que «La cantidad de llamados (pedidos de ayuda) se ha incrementado considerablemente desde hace unos 8 o 10 años, con un fuerte incremento durante la pandemia que se mantiene en la actualidad.

El aumento de suicidios, expresó, «se viene dando en la Argentina y en el mundo. Ya hace un par de décadas, la Organización Mundial de la Salud venía advirtiendo que iba a haber una epidemia de suicidio y depresión. Esto lo estamos viviendo, lamentablemente. Muchas razones tienen que ver con la complejidad del mundo en el que vivimos, donde hay desde crisis económicas, laborales, pérdida de empleo, etcétera. Pero especialmente entre los jóvenes -que es donde se registra el aumento más significativo de las tasas-, se relaciona con la poca esperanza en el futuro y las adicciones de todo tipo: a redes sociales, al juego, a los consumos problemáticos»