Por Carolina Camacho
Comprender los orígenes de nuestro cine argentino es crucial para seguir estudiándolo hasta llegar hasta hoy y por supuesto para estudiar el cine del futuro. Los comienzos de nuestro cine están comprendidos entre el período desde el año 1897 y 1930. La primera función pública de cine en Argentina se realizó el 18 de julio de 1896 en el Teatro Odeón de Buenos Aires, que quedaba en Avenida Corrientes y esquina Esmeralda, y en dicha función se proyectaron una serie de cortometrajes internacionales de los hermanos Lumière utilizando un cinematógrafo.
También existió una primera función pública en la ciudad de Rosario el mismo año, del director Fred Figner, que al llegar a Argentina filmó una serie de cortometrajes que serían posiblemente los primeros registros existentes del cine argentino y si la fecha es correcta estaríamos hablando coincidentemente de la primera función pública de cine en toda Latinoamérica.
Muchos críticos sostienen que la primera película argentina fue “La bandera argentina” de Eugenio Py en 1897 quien llegó de Francia y se naturalizó argentino, pero hay quienes defienden que los cortometrajes de Fred Finger datan de un año antes. “La bandera argentina” carecía de argumento y solo mostraba la imagen de la bandera argentina siendo izada en Plaza de Mayo y flameando, pero esto nunca había sido mostrado hasta el momento con lo cual como registro fílmico fue muy importante.
En 1909 se estrena “La revolución de mayo” de Mario Gallo, un drama que corresponde al cine mudo que narra los acontecimientos de la revolución de mayo de 1810, cuyo centenario estaba por cumplirse. Es la primera película argentina con argumento.
Estas tres últimas son adaptaciones literarias del naturalismo y están a cargo de tres inmigrantes; Fred Figner era alemán, Eugenio Py era francés y Mario Gallo era italiano. Somos un país que se formo cuando los inmigrantes se cruzaron con originarios y afrodescendientes y por ende nuestro público apasionado y permeable es el resultante de esa mezcla de etnias.
En 1917 se estrenó en Argentina la primera película de animación llamada “El apóstol” dirigida y producida por Quirino Cristiani y Federico Valle y los historiadores la consideran la primera película de animación del mundo. Esta película es una sátira política, una crítica a la figura del presidente Yrigoyen. Este material no se conservó.
En los años 30 se inicia el cine industrial en el país y viene de la mano del surgimiento en Estados Unidos del cine sonoro. Ya se habían estrenado un poco más de 200 películas en el país, y el número de películas se duplica en los años 40 en el período que se denomina “la época de oro del cine argentino”. Esta época se prolonga hasta los años 50, década en la que en Argentina se fundan los primeros estudios de cine que son Lumiton y Argentina Sono Film.Dos de las estrellas más importantes de esta época fueron Tita Merello y Libertad Lamarque. Las películas “Tango” (1933) y “Riachuelo” (1934), ambas dirigidas por Luis Moglia Barth y con guiones bien confeccionados, películas en las que aparece la figura de Luis Sandrini y “Los muchachos de antes no usaban gomina” (1937) y algunos cortos de Carlos Gardel pues las grandes producciones sobre el son francesas.
Hacia los años 40, el cine argentino comenzó a tener éxito a nivel internacional. El melodrama al estilo Hollywood y la comedia familiar eran los géneros predominantes en esta época, y era el tiempo de las grandes actrices del cine argentino como Zully Moreno, Olga Zubarry, Mirtha Legrand y Mecha Ortiz. En 1940 se estrena el film “Hay que educar a Niní” de Luis César Amadori con Niní Marshall, una de las más grandes comediantes que tuvimos en nuestro país y alguien que dignifico el humor. En 1941 se estrena “Los martes, orquídeas” de René Mugica, esta película tuvo un remake en Estados Unidos y “La guerra gaucha” (1942) de Lucas Demare fue la película argentina más taquillera del cine nacional hasta una década después.
Niní Marshall- Wikipedia
En los años 50 el cine tuvo cierta ayuda del Estado, en el gobierno de Perón se apoyó al cine nacional, aunque algunos sostienen que podría haber tenido más ayuda. Hacia el final de esta década y casi inicio de los 60 sería el final de “la época de oro del cine nacional” dejando al cine argentino con la vara bien alta.
Otras películas significativas fueron “El crimen de Oribe” (1950) de Leopoldo Torres Ríos y Leopoldo Torre Nilsson y “Los isleros” (1951) de Lucas Demare paso a la inmortalidad por el emblemático personaje de “La carancho” interpretado por Tita Merello.
Continuaron los éxitos con “Deshonra” (1952) de Daniel Tinayre, que desplazó a “La guerra gaucha” del récord de éxito de taquilla, “Más allá del olvido” (1956) de Hugo del Carril, “Rosaura a las diez” (1958) de Mario Soffici y “El negoción” (1959) de Simón Feldman, que es una sátira muy bien contada sobre el capitalismo, aunque no se puede obviar que el Golpe de Estado del 55 que es el que derroca a Perón, dejó un tendal de listas negras para algunos artistas y uno de los exilios más significativos en este momento fue el de Libertad Lamarque.
Existen muchos otros títulos, pero las mencionadas anteriormente son las que yo considero las más importantes de este período.
(*) Realizadora Audiovisual por el Instituto de Arte Cinematográfico de Avellaneda y Licenciada en Enseñanza de las Artes Audiovisuales por Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica y Universidad Nacional de San Martín.
Fotos Portada Wikipedia – de la película Mujeres que trabajan con Niní Marshall y Sabrina Olmos

