La columna de Paula Winkler

Sobre arte, diseño de indumentaria y rivalidades


Por Paula Winkler

Cuando niña, lo recuerdo bien, revisé muy campante el maquillaje de mamá en busca de vaya a saberse qué misterios. Entre polvos y cajitas, había un lápiz labial llamativo de color rojo, con aroma a miel, esto me pareció. Ella me pescó al rato en la tarea y no bien le pregunté dónde lo había comprado, comentó que se lo había traído mi abuela paterna de Europa. Develó, orgullosa, su marca: un Schiaparelli, nombre extranjero para mis oídos hasta entonces.

Decir “un”, en los cincuenta, refería a un diseño devenido en exquisito, poco masivo. A mamá le encantaba la moda. Me enseñó que no se debe combinar gargantillas con aros largos; no exagerar con los escotes y evitar parecer un florero… Que los guantes se llevan junto a la cartera con sus dedos mirando hacia abajo y que si vas a una gala, lo peor es quitártelos: tenés que comer con guante puesto, aunque sea de los largos. Asimismo, el hombre se quita el sombrero y la mujer, no; que hablar de una misma en fiestas o en reuniones sociales, pertenecía a las maleducadas; en fin, todas esas cosas.

Según Flor Bibas, en su nota de La Nación del 13 de junio, Elsa Schiaparelli, el ícono italiano de la indumentaria y del arte, tuvo como rival a Coco Chanel: la llamaba “la artista italiana que hace ropa”. Pero Elsa, como Coco, no solo amaba el buen gusto: durante los años cincuenta y desde 1927, cuando abrió su primera boutique en la Place Vendome, hizo circular su nombre y vistió a Marlene Dietrich y a Greta Garbo. Su éxito la llevó a incursionar en los productos de maquillaje y en diversos accesorios. Uno de éstos, el lápiz labial que mamá utilizaba cuando salíamos o recibía visitas.

Hoy se ha retomado su marca y los negocios bajo la tutela de un célebre modista norteamericano, conservan el lujo y el detalle de los patrones originales de la italiana. Si bien Coco Chanel inventó el prêt à porter (listo para usar), comparte con Elsa Schiaparelli las creaciones de lujo. Asimismo, ignoro si se sabe, le debemos a Elsa el “vestido esqueleto” que se ve esta foto. Creó al mismo en 1938 junto al pintor surrealista Salvador Dalí.

Arte, creatividad y diseño en una estética inigualable continúan confirmando que la moda comienza en Italia y en Francia y que, a veces con los años, se transforma en obras de arte exhibidas en museos. Según mi memoria, ese lápiz labial no solo pintaba labios “a la italiana”: resolvía la magia entre mujeres que con poco poder adquisitivo, mantenían su capacidad de observar y lucirse sin desentonos ni exageraciones, aunque ello fuera gracias a diseños pensados para ser usados por otras.

Foto portada Elsa Schiaparelli –

Fuente britannica.com