Por el Día del Periodista, conversamos con Karina Vimonte, una de las voces más destacadas del periodismo social en Argentina.
Con más de 30 años de trayectoria en medios de comunicación, seis veces ganadora del Premio Martín Fierro Federal, autora de diversos libros y actualmente en VIVE TV, al frente de los programas “Somos lo que hacemos”, “¿Y ustedes para cuándo?” y “Rosario Vive”. Karina nos invita a reflexionar sobre la esencia del periodismo en tiempos de plataformas digitales, algoritmos y sobreabundancia de información.
—Karina, ¿qué significa para vos celebrar el Día del Periodista hoy?
Es una oportunidad para detenernos un instante y recordar por qué elegimos esta profesión. El periodismo no se trata solamente de informar. Se trata de conectar, de darle voz a aquello que muchas veces permanece silenciado. Para mí, ser periodista es un acto de amor por lo que se hace y un compromiso permanente con la transformación social. Hoy, más que nunca, necesitamos una comunicación que humanice, que abrace, que convoque al diálogo y a la convivencia.
—¿Cómo ves el oficio en esta era donde cualquiera con un micrófono puede parecer periodista?
Esa es una de las grandes tensiones de nuestro tiempo. Por un lado, celebro que existan más voces, más plataformas y más posibilidades de expresión. Pero, por otro, también asistimos a una preocupante banalización de la profesión.
El periodismo no es simplemente opinar en redes sociales o viralizar contenidos. Es investigar, verificar, contextualizar, contrastar fuentes y cuidar el lenguaje. No es espectáculo ni entretenimiento.
La desinformación, los discursos de odio y quienes lucran con el morbo o la polémica fácil nos desafían diariamente. Por eso creo que ejercer el periodismo con ética, responsabilidad y sensibilidad social se ha convertido en un verdadero acto de resistencia.
—¿Sentís que el streaming está desplazando al periodismo tradicional?
Más que desplazarlo, lo está desafiando. Las plataformas digitales llegaron para quedarse y eso no necesariamente es algo negativo. Lo que nos exigen es reinventarnos sin perder profundidad ni rigor profesional. De hecho, yo hago streaming desde 2007. Cuando nació “Somos lo que hacemos”, el programa se transmitía desde un estudio de radio y simultáneamente por una plataforma digital. Mucho antes de que el streaming se convirtiera en una tendencia masiva, nosotros ya apostábamos por esa forma de comunicación. El secreto nunca estuvo en el formato. Está en el contenido y en el propósito.
—¿Qué se siente haber recibido el año pasado el Martín Fierro Federal a la Mejor Labor Periodística en Televisión?
Fue y sigue siendo un momento profundamente conmovedor. No tanto por el premio en sí, sino por lo que representa. Que un jurado integrado por colegas reconozca que hablar todos los días sobre discapacidad en “Somos lo que hacemos”, o reflexionar sobre maternidad elegida o no en ¿Y ustedes para cuándo?, también es hacer periodismo. Periodismo con compromiso social. Periodismo con mirada humana. Periodismo con coraje.
Cuando escuché mi nombre, pensé inmediatamente en todas aquellas personas que alguna vez se sintieron invisibles y que encontraron en nuestros programas un espacio de dignidad, respeto y reconocimiento. Ese premio pertenece a cada historia compartida, a cada testimonio que abracé sin juzgar, a cada persona que se animó a contar su verdad. Lo recibí con gratitud, con humildad y con la certeza de que estamos transitando el camino correcto: contar aquello que importa, aunque muchas veces no sea lo que más vende.
—¿Cuál es tu mensaje para quienes se están formando como periodistas?
Que nunca pierdan la pasión ni la brújula ética. Que no se dejen seducir únicamente por los likes, las métricas o la viralización, sino por el impacto real que pueden generar en la vida de las personas. Que estudien. Que duden. Que investiguen. Que escuchen.
También creo que es urgente recuperar el valor de la formación profesional. Hoy muchas personas se presentan como “comunicadores” por tener una cámara, un micrófono o presencia en redes sociales. Y si bien todas las voces tienen derecho a expresarse, eso no significa que todas ejerzan una profesión.
Yo puedo conocer leyes, pero no podría ejercer como abogada. Puedo saber de administración, empresas o impuestos, pero no me permitirían ejercer como contadora. Son profesiones donde se respeta la formación, el estudio y la responsabilidad que implica ese rol.
Con la comunicación social y el periodismo debería suceder lo mismo. Pero lamentablemente, en muchos espacios mediáticos esas diferencias parecen haberse desdibujado.
Aún así, voy a seguir defendiendo esta profesión, porque creo profundamente en su valor social. Ser periodista no es solamente tener una cámara delante o publicar en una red social.
Porque comunicar no es simplemente hablar. Comunicar es construir sentido. Y construir sentido puede cambiar el mundo.
