Educar en la diversidad supone pensar en una escuela para todos, en una escuela que incluya las diferencias y excluya las desigualdades, una escuela que propicie posibilidades sociales brindando lo más útil, significativo y beneficioso para conseguir el avanzar en su crecimiento a partir de lo que es y desde donde se encuentre.
Educar en la diversidad es creer en el ser humano, sea cual sea la condición de cada uno , con la misma dignidad y derechos.
La diferencia,en sí, enriquece la vida humana y genera equidad y justicia social en el momento de trabajar con y para la persona.
La diversidad es, por tanto, una de las características de la conducta y condición del ser humano, que se manifiesta tanto en el comportamiento como en el accionar de la vida de las personas, en sus modos y maneras de pensar. Esta diversidad se pone de manifiesto en las aulas y en cada alumno y alumna que las conforman.
Esta escuela exige un cambio en toda su dimensión educativa formando a las personas en los valores y principios éticos que lo lleven a convivir en una sociedad marcada por la diversidad, capacitándolo para incorporar las diferencias de manera que contribuyan a la integración y solidaridad, así como para enfrentar la fragmentación y segmentación que amenazan al mundo en la actualidad.
Marisa Plano.
Lic. en Ciencias de la Educación.
