La interna kirchnerista que favorece a un gobierno desgastado


Entre la expresidenta Cristina Kirchner y el gobernador bonaerense Axel Kicillof se ha desatado una interna que, sin dudas, beneficia al mileísmo, desgastado no solo por el Caso Adorni, Libra, Andis, sino fundamentalmente por una situación económica que pesa sobre gran parte de la población

Cristina Kirchner, desde su lugar de detención, no quiere perder hegemonía, lo que evidentemente contrasta con las aspiraciones de Kicillof que quiere ser candidato sin que la señora le imponga condiciones.

En el peronismo parece haber dos corrientes en disputa: una la que cree que Cristina Kirchner debe dar un paso al costado y dar lugar a una nueva conducción y otra que la quiere sostener como jefa indiscutible.

El periodista Jorge Adrián García, de la Agencia  Noticias Argentinas, expresa que el entorno del gobernador bonaerense, Axel Kicillof, interpretó el acto realizado en Parque Lezama por el cristinismo como “un antes y un después”en la relación interna con el sector que responde a Cristina Kirchner y sostuvo que la disposición del mandatario provincial es mantener un vínculo “de igual a igual” con la ex presidenta, pero “no de sumisión”.

Según  la Agencia Noticias Argentinas de fuentes bonaerenses cercanas a Kicillof, en el axelismo consideran que la movilización encabezada por el kirchnerismo marcó una definición política de cara al futuro del espacio.

La lectura del gobernador y de su entorno se profundizó tras la sesión del Senado bonaerense, donde el jefe del bloque oficialista, Sergio Berni, y el intendente de José C. Paz, Mario Ishii, realizaron fuertes planteos en defensa del liderazgo de Cristina y cuestionamientos al funcionamiento político del oficialismo provincial. La situación derivó en cruces internos y obligó a la vicegobernadora Verónica Magario a intervenir para encauzar el debate.

En ese contexto, cerca de Kicillof evaluaron que la interna “se agravó institucionalmente” al utilizar el Senado bonaerense como escenario para dirimir diferencias políticas y formular exigencias públicas al gobernador.

“Compartimos el reclamo por ‘Cristina Libre’, pero no vamos a entrar en el barro que están proponiendo, como se vio en Plaza Lezama y en el Senado”, señalaron las fuentes del sector de Kicillof consultadas por NA.

En ese encuentro, Máximo Kirchner ratificó el liderazgo político de su madre y envió un mensaje a los sectores internos que reclaman una nueva conducción. “Los que hablan de unidad ni siquiera son capaces de ir a verla”, afirmó, en una frase interpretada como dirigida a dirigentes que mantienen diferencias con el núcleo duro kirchnerista.