Los hermanos Milei han procurado, y aún procuran, que el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, deje de ser blanco de la oposición, de la prensa, de gran parte de la sociedad, de los aliados y hasta de un sector de la propia tropa que ha comprendido que cada vez que aclara Adorni oscurece más su propio destino y del Gobierno. Procurar tal cosa es una misión imposible, parece.
La oposición, mientras, y según dice el periodista Sebastián Hadida de NA, «busca acortar el margen de superviviencia del funcionario a través del impulso de sesiones en ambas cámaras del Congreso que incluyen mociones de censura, el mecanismo constitucional para destituirlo». Una facultad que tiene el Congreso para echar al funcionario que ocupe el.cargo de Jefe de Gabinete.
El problema para el Gobierno, es que no solo el kirchnerismo y la izquierda quieren la destitución de Adorni, sino que hasta los aliados podrían dar quorum para iniciar el proceso de destitución
“No hay postura definida. Estamos instando a que el Gobierno lo corra a Adorni. Tiene ocho días”, contestaron desde el bloque del Pro que preside Cristian Ritondo a una consulta de la Agencia Noticias Argentinas.
Después de todo, que los aliados contribuyan a echar a Adorni sería un favor para el Gobierno y puntualmente para los Milei, quienes se evitarían el mal trago de echar a su hombre de confianza y aceptar de tal modo que fue un grave error político mantenerlo.
Claro que la destitución de Adorni significaría, al fin y al cabo, quitarle a la oposición uno de los caballitos de batalla para golpear al Gobierno. Un caballito chiquito en realidad si se tiene en cuenta que hay un tremendo corcel que no se puede sacar de encima el mileísmo y es lo mal que lo pasan la industria argentina, las Pymes, el comercio, los trabajadores, los jubilados y ese gran conglomerado conocido como clase media.
