El Gobierno de Bolivia mantendrá congelados durante los próximos 12 meses los precios de la gasolina, el diésel y otros combustibles, pero, una vez concluido ese período, incluirá un nuevo mecanismo de cálculo que los vinculará a la cotización internacional del petróleo y al tipo de cambio promedio del dólar, según establece el Decreto Supremo 5652.
La norma, firmada por el presidente boliviano, Rodrigo Paz Pereira, modifica e incorpora disposiciones al Decreto Supremo N° 5516, aprobado en enero de este año.
La novedad es que la misma vigencia se aplicará para el precio del GNV (gas natural vehicular), que no estaba contemplado inicialmente, según las modificaciones realizadas al reglamento correspondiente.
En la práctica, ello implica que el Estado continuará absorbiendo parte del costo de los combustibles cuando la cotización oficial del dólar supere ese umbral, manteniendo un componente de subsidio para amortiguar el impacto sobre los consumidores.
La disposición representa un cambio respecto al esquema implementado a finales de 2025, cuando Bolivia comenzó a desmontar gradualmente el sistema de tipo de cambio fijo vigente desde 2011 y avanzó hacia un régimen cambiario más flexible, lo que obligó a redefinir los mecanismos para fijar los precios internos de los combustibles.
