Día del Padre: el desafío de ser padre hoy


El sitio Life Carestino publicó hace unos años un interesante artículo sobre el desafío de ser padres hoy. Vivimos en el mundo de las pantallas, la inteligencia artificial, la extraordinaria elevación tecnológica y, en consecuencia, un cambio cultural que abruma. Las necesidades económicas, el modelo de familia y las acciones han cambiado. Ser padres de hoy no es lo mismo que ser padres de hace 40 años.

Dice Carestino: «Ante lo nuevo no existen manuales de crianza perfectos y la única manera posible de superarlos es con creatividad, paciencia y comprensión.

Aunque resulta relativamente sencillo realizar un “diagnóstico” de la situación, la gran pregunta es cómo criar a los hijos en el mundo actual. Y aunque no haya certezas de un “tratamiento adecuado”, sí hay pistas. Especialistas pero también el sentido común nos dicen que una de las claves es proporcionarles a los hijos un entorno enriquecedor en el que sus opiniones sean escuchadas y tenidas en cuenta. Uno de los aspectos más importantes de la crianza es comprender las necesidades y deseos de los niños. Como padres, es crucial escuchar sus opiniones y respetar sus deseos al tiempo que se establecen límites.

Hasta finales del siglo XX era común un modelo de padre más autoritario o todopoderoso. Era frecuente que un diálogo familiar terminara con un tajante “es así porque te lo digo yo”. Los padres daban órdenes antes que explicaciones y se valoraba un hijo obediente antes que uno autónomo.

Durante toda la vida, y especialmente en los primeros años, es esencial que los adultos les proporcionen un entorno afectuoso a sus hijos para que ellos se sientan seguros, protegidos y aceptados. Para lograr esto no se precisan fórmulas mágicas ni herramientas extrañas, solo es necesario establecer un diálogo abierto entre padres e hijos. La conversación, y no el monólogo, el hablar y escuchar contribuirá a crear un vínculo de confianza y comprensión. Conocer qué motiva a los hijos a hacer lo que hacen y qué les interesa no solo es beneficioso para guiarlos a través de los retos de la vida, sino que nos ayuda a afianzar lazos familiares y construir un vínculo que no solo se hereda.

Otro aspecto que cambió profundamente es el de los consumos. La publicidad para que compremos objetos que aparentemente nos llenarán de felicidad es continua y constante, a lo que se suma la influencia de las redes donde personas que no conocemos nos dicen qué debemos tener -antes que ser- para alcanzar la felicidad. Si hasta hace algunos años el mundo del consumo solo se limitaba a lo que se ofrecía en publicidades televisivas, hoy la oferta de bienes nos rodea. Y no solo eso, obtener ese objeto que se desea suele estar a un click de distancia.

El uso, control y restricción de las pantallas supone situaciones de tensión en las que el método de prueba y error juega un papel fundamental. Ante esto la solución no es rendirse sino buscar ese equilibrio entre amor y cuidado, ternura y norma, respeto y autonomía. Un exceso de normas anula la capacidad de pensar, pero la falta absoluta de normas tampoco contribuye a la educación emocional.