Plumas femeninas

«Desatar las sombras», el nuevo libro de Anita Signorelli


Anita Signorelli acaba de publicar su nuevo libro. Nos contactamos con ella para conocer sobre su obra.

«Desatar las sombras» es mi segundo libro editado con Carpe Literario, editorial independiente de la ciudad de Rosario. También es un registro de lo que dolió, lo que incomodó y lo que enseñó. Yo también amé y me perdí, creí que cuidar me haría más visible e importante y también creí que callar y obedecer me iba a hacer más digna de ser elegida.¿Puede, el afecto, construir y destruir al mismo tiempo? ¿Qué pasa con los vínculos de hoy? ¿Qué se pierde? ¿Qué priorizamos? Estos interrogantes surgen a partir de la experiencia escrita,expresa la autora.

Agrega: «Aunque no creo que el significado último de esta obra lo encuentren en mí, aquí es el lenguaje el que va a actuar sobre ustedes. Ni en estos poemas, ni en mí, van a encontrar respuestas a cualquier inquietud que surja a través de su lectura. No va a tener un único sentido. Considero prudente detenerse en la idea de que es un libro para trabajar el concepto de vínculo afectivo, replantearnos la forma en que nos relacionamos con el otro en tiempos de capitalismo avanzado y desigualdad, qué esperamos de ese otro, y por qué nos afecta tanto cuando no responde como creemos que debería hacerlo. ¿Qué puedo ofrecer yo a la hora de construir ese vínculo y qué pasa cuando el otro decide no elejirme más?»

Alicia Pintus, una de las primeras lectoras de este libro y autora del prólogo, realizó un análisis que me pareció excelente. Resaltando esta idea misma de que aquí la poesía funciona como forma de conocimiento, además de cauce de expresión, sostiene: «No se trata simplemente de decir lo que pasa. Se trata de volver una y otra vez sobre aquello que fascina, hiere o desarma, hasta arrancarle alguna forma de claridad. Podría decirse que este libro es una cartografía de la conciencia».

Varios elementos que elegí y que me parecieron claves fueron la sombra, la luz, el brillo, el cuerpo, el espejo, el vacío, la noche, el cielo, el vuelo y el encierro que aparecen desde «Luces, sombras y brillo» hasta «El vuelo de las palomas libres».

Alicia Pintus sostiene que de alguna manera son imágenes pensantes. La casi total ausencia de signos de puntuación forma parte de esa lógica y quien está leyendo debe encontrar las pausas. Acompañarlas, construirlas. Es así como el lector o la lectora participa también del poema.

«La voz poética no sólo recuerda, desea o padece: se interroga, se observa, intenta comprender qué lugar ocupa en la trama que la hiere y esto me parece fundamental porque a todos nos han herido y hemos herido, por eso la imagen de las sombras. La sombra en sí, más allá de que tenga una connotación negativa, es la viva imagen de aquellas conductas que vienen a presentarse al momento de relacionarnos con el otro, heridas que se abren cada vez que decidimos arriesgarnos a amar. Ahí aparece nuestro lado más vulnerable, que muchas veces nos empuja a tomar decisiones impulsivas y a recaer en dinámicas vinculares desgastantes. Nos obliga a preguntarnos ¿Cómo me siento y cómo soy cuando estoy con esta persona? ¿Saca lo mejor o lo peor de mí? ¿Quién soy cuando estoy SIN esta persona? y ahí, cuando las sombras se desatan, empezamos a obtener respuestas. Y si, es realmente incómodo pero es necesario para crecer y comprendernos dentro de este contexto cambiante y desesperante. El espejo de la palabra escrita nos permite desatar las sombras. Reconocerlas, nombrarlas, observarlas, criticarlas, situarlas bajo la luz para analizarlas.Dejé que las sombras entren en mi lenguaje para sentirme más libre. Las describí, las situé y las reconocí y aún las padezco porque nunca van a dejar de aparecer pero cada vez las veo más de lejos. Mi relación con ellas es diferente. Dejar registro de la experiencia para que se convierta en ese material vivencial compartido que nombra Pintus en el prólogo del libro y que aparece metafóricamente en varios versos de este poemario, es una forma revolucionaria de observar al amor. Entenderlo como la admiración del otro y de uno mismo con ese otro en vez de concebirlo como un sacrificio para conseguir ser visto.

Espero que disfruten la lectura de este libro, si es que se atreven a enfrentarse a sus propias sombras sin observar primero las del otro», finaliza diciendo Anita.