La senadora Patricia Bullrich, que dígase de paso parece que según las encuestas, tiene mejor imagen que la deteriorada del presidente, tiene en jaque al Gobierno, sobretodo a la mesa política formada por Karina Milei, Adorni y el clan Menem.
Ahora ha trascendido que la ex PRO le ofreció renunciar a presidir el bloque en el Senado a Milei, ofrecimiento que, desde luego, fue rechazado porque supondría otro golpazo para un Gobierno que, lamentablemente, hace agua por varias partes.
Son varias las razones para el distanciamiento de Patricia Bullrich: el caso Adorni y la demora en presentar la declaración jurada (hecho que ya ha perjudicado la imagen del Gobierno) y ahora la disparatada idea de retirar el pliego de la abogada y candidata a jueza, María Verónica Michelli, por el motivo de ser familiar de un periodista que realizó notas de investigación sobre los casos Libra y Adorni. Más disparatado imposible.
Seguramente además, hay un hábil aprovechamiento político por parte de Bullrich a partir de los errores de la Casa Rosada.
El hecho es que la actitud de Bullrich, que pisa fuerte ahora políticamente, arrastró a otros senadores a adoptar la misma postura, con lo que el Gobierno, y especialmente la mesa política comandada por Karina Milei, están a un paso de recibir otro nocaut, esta vez por un certero gancho de derecha de Patricia Bullrich.
