Por Ivana Rugini*
¿A dónde ir cuando precisamos consuelo, contención, claridad, espacio, paz, calma, equilibrio, inspiración y, aunque parezca contradictorio, activación?
En lo personal, los cristales tienen ese poder de conectarme con esa sensación de que “está todo bien” y “todo va a estar bien”; y es por eso que me generan, que busco e investigo dónde están los yacimientos de mis piedras predilectas para que en cada viaje pueda acercarme lo más posible a su energía original.
Hay quienes sienten ese amor y pasión por las plantas y para esta fascinación aplica el mismo principio: averiguar de dónde es oriunda esa que sentimos especial, que nos cautiva y ver la manera de darnos una vueltita por allí para nutrirnos aún más de ese suelo.
El mismo criterio vale cuando la atracción la causan los animales. Cuando es uno en particular el que nos llama la atención, hay que dar el siguiente pasito que es observarlo (en vivo si se puede o en documentales), estudiar su comportamiento a ver qué nos resuena, qué nos genera, qué precisamos aprender de él…
Y el paso siguiente es ir a su hábitat natural (no zoológico)
Hablando de ambientes naturales, es necesario cuidar, sostener y promover Parques Nacionales y Reservas Provinciales para que cristales, animales y plantas estén resguardados; para que cada uno de nosotros pueda seguir nutriéndose de la existencia, de la belleza y de la función que cada ser tiene en el ecosistema.
Todos precisamos de todo. Solo hay que reconocerlo y cuidarlo para nuestro bien y el de nuestra descendencia.
Lic.Ivana Rugini
Fuente foto elmen.pe
