Arde Francia: cientos de miles de personas protestaron


Mientras el Gobierno de Gobierno de Macron se empeña en apoyar económicamente a Ucrania (junto con otros líderes europeos, como el canciller alemán Merz) extendiendo una guerra que sofoca a Europa, los franceses se han levantado en masa contra las políticas del eventual ocupante del Palacio de Eliseo. Primero fueron los estudiantes reclamando menos guerra y más presupuesto para educación, pero a ellos se han sumado otros espacios y ciudadanos de diversas extracciones. Este sábado francia ardió, cientos de miles de personas salieron a las calles en las principales ciudades del país reclamando cambios.

Los organizadores de las protestas calcularon una asistencia multitudinaria en todo el país. El Gobierno minimizó la cifra a alrededor de 550.000 personas, lo que de por si es una cantidad considerable.  Las principales  protestas ocurrieron en París, Rennes, Lyon y Marsella, entre otras ciudades

Hubo edificios en llamas y al caer la tarde de este sábado algunas dependencias oficiales fueron casi tomadas. El histórico edificio del ayuntamiento de Limoge fue incendiado.

“Hay una acumulación de riqueza y poder que está completamente fuera de control”, dijo este sábado a CNN una manifestante llamada Pauline, en París.

“También estamos aquí para apoyar a los jóvenes. Ha habido victorias, pero, si miramos el panorama general, las cosas no van en la dirección correcta”, añadió.

Otra manifestante denunció que hay “menos democracia” y una “concentración de poder” bajo el Gobierno del presidente Emmanuel Macron. “Hay multimillonarios que controlan los medios de comunicación”, dijo Louise, de 38 años, a la cadena CNN. “Estamos luchando para cambiar las cosas”.

El deterioro de las escuelas, el aumento del costo de vida y lo que sus participantes consideran inacción gubernamental, son los principales de los granceses que como la historia lo.demuestra desde la Toma de la Bastilla, pasando por el famoso Mayo Francés, no soportan lo que consideran injusticias. Las manifestaciones se han convertido en un símbolo del descontento intergeneracional acumulado entre personas que afirman que gobiernos que consideran negligentes no atienden sus demandas de cambios sociales y políticos.