Por María Alexandra Barreto
Cada minuto cuenta cuando se trata de un accidente cerebrovascular (ACV). Por eso, la prevención, el reconocimiento de los primeros síntomas y la atención médica inmediata son los ejes de una nueva edición de la 8° Caminata por una Vida Libre de ACV, una iniciativa que busca llevar información a la calle, y recordar cómo actuar puede marcar una diferencia enorme.
La convocatoria será el sábado 31 de octubre, a las 10:00, en el Lago de Regatas del barrio porteño de Palermo, en la intersección de la Avenida Figueroa Alcorta y La Pampa. La propuesta es abierta y gratuita, con un recorrido de 3 km, pero quienes quieran participar deberán anotarse previamente en www.porunavidalibredeacv.com.ar.
La actividad se enmarca en las acciones de concientización por el Día Mundial del ACV, que se conmemora cada 29 de octubre, y acompaña la campaña impulsada por la World Stroke Organization para visibilizar esta problemática y promover su prevención. La propuesta busca que el mensaje llegue más allá de la jornada y se convierta en una herramienta concreta para reconocer las señales de alerta y consultar sin perder tiempo.
Un accidente cerebrovascular ocurre cuando se altera el flujo de sangre que llega a una parte del cerebro. Puede suceder porque una arteria se obstruye, lo que provoca un ACV isquémico, o porque una arteria se rompe y genera una hemorragia, situación conocida como ACV hemorrágico. En ambos casos, se trata de una emergencia médica. La falta de atención oportuna puede provocar consecuencias graves, desde dificultades para hablar o moverse hasta discapacidad permanente. El impacto no termina en la persona que atraviesa el episodio. También alcanza a su familia, que muchas veces debe acompañar un largo proceso de rehabilitación y adaptación a una nueva realidad. Por eso, conocer los síntomas no es un detalle menor: puede ayudar a que una persona reciba atención médica a tiempo y tenga mejores posibilidades de recuperación. Ante un posible ACV, cada minuto importa. Una manera sencilla de recordar algunas de las principales señales de alerta es la regla FAST, una sigla en inglés que reúne cuatro puntos clave.
F — Face (cara): pedile a la persona que sonría. Fíjate si un lado de la cara se mueve menos o parece caído.
A — Arms (brazos): pedirle que levante ambos brazos y observá si uno pierde fuerza o cae.
S — Speech (habla): prestá atención a si habla de manera extraña, arrastra las palabras, no logra expresarse con claridad o tiene dificultades para comprender lo que le dicen.
T — Time (tiempo): si aparece alguna de estas señales de manera repentina, llamá inmediatamente al servicio de emergencias. Anotá, si es posible, a qué hora comenzaron los síntomas, porque ese dato puede ser clave para decidir el tratamiento.
También hay otras señales que requieren atención urgente, como la pérdida repentina de la visión, la falta de coordinación, la confusión o un dolor de cabeza intenso y súbito. Un dato fundamental es que, aunque los síntomas desaparezcan o mejoren rápidamente, no hay que esperar ni restarles importancia. La persona necesita una evaluación médica urgente. Tampoco hay que intentar trasladarla por cuenta propia si se puede activar un servicio de emergencias.
Detrás de las campañas de prevención hay historias que ayudan a entender lo que está en juego. Una de ellas es la de Juan Manzano Small, quien sufrió un ACV hemorrágico hace 13 años, y hoy está al frente de la Asociación Civil Por una Vida Libre de ACV, de la cual es presidente desde diciembre de 2023. Nota al Pie conversó con Manzano Small y esbozó lo que transitó. Todo comenzó con una señal que recordó con claridad. Un dolor extremo y la sensación de que algo muy grave estaba pasando.
“Me agarré la cabeza y empecé a dar gritos. Le dije a mi mujer: Me está pasando algo muy malo”, contó sobre aquel episodio. El cuadro fue tan severo que permaneció 14 días en coma. Cuando despertó, se encontró con una realidad completamente distinta. “Me desperté con la mitad izquierda del cuerpo paralizado, no podía hablar, estaba hinchado y con un casco de vendas”, relató. A partir de ese momento vivió una etapa difícil, marcada por la rehabilitación y la incertidumbre. Volver a caminar, recuperar habilidades y reconstruir su independencia se convirtieron en objetivos cotidianos. A los pocos días de regresar a su casa en silla de ruedas, Manzano Small empezó la rehabilitación. El proceso continúa hasta hoy, y le permitió recuperar muchas de las capacidades que, en un primer momento, temía haber perdido para siempre. En medio de ese recorrido, hubo una compañía muy especial, la de su hija menor. “Estuve confundido y temeroso. No sabía si volvería a caminar. Mi hija tenía seis meses cuando tuve el ACV. Ella se levantaba del cochecito y yo de la silla de ruedas. Nos tambaleamos los dos por el pasillo de casa y aprendimos a caminar juntos”, recordó.
Y agregó una frase que resume una parte fundamental de su historia: “Mi hija fue una especie de remolque que me ayudó a salir adelante”. Con esfuerzo y constancia, recuperó muchas de las habilidades que creía que ya no volvería a tener. “A pesar de todo, hoy día puedo hacer muchas más cosas de las que pensé que iba a poder hacer”. Su testimonio mostró que la recuperación puede ser un proceso largo, requiere acompañamiento, trabajo sostenido, y que cada avance representa un paso importante hacia una mayor autonomía.
Después de atravesar este suceso, Manzano Small, decidió convertir su historia en una causa colectiva. Se sumó a la asociación civil Por una Vida Libre de ACV y desde diciembre de 2023, ocupa su presidencia. Desde ese lugar, participa en campañas destinadas a informar sobre los factores de riesgo, difundir las señales de alerta y promover una respuesta rápida ante un posible episodio. El mensaje que busca transmitir es directo: “Intentamos contribuir a que la gente sepa que el único remedio que existe es conocer los síntomas y actuar rápido. Al momento en que estás teniendo un episodio de este tipo, si te llevan rápidamente a un hospital, tenés chance de no morirte y de que las secuelas no sean irreversibles”, sostuvo. Su experiencia pone en palabras el sentido de la caminata: Que la información no llegue cuando ya es tarde, sino que esté presente antes, en la vida cotidiana, en las familias y en la comunidad.
Esta actividad comenzó en la Argentina en el 2017 con la primera edición de la caminata que se realizó en la ciudad de Buenos Aires, con más de 500 participantes. Mereció el premio de la World Stroke Organization a una de las mejores campañas por el Día Mundial del ACV.
En 2018, se realizó en el vial costero de Vicente López, con el lema: “Arriba otra vez después del ACV’, refiriendo básicamente a la vida después del ACV. El evento se replicó, además, en varias ciudades del país: Río Cuarto, Córdoba, Tucumán, Corrientes, Neuquén, Lobos, Salta, La Rioja, Formosa y Mar del Plata.
Al año siguiente el escenario fue en el Parque 3 de febrero (Avenida Figueroa Alcorta y Pampa, en los lagos de Palermo. Nuevamente se reforzaron conceptos sobre prevención y tratamiento oportuno del ACV.
Nuevamente en el 2026, la 8.ª Caminata por una Vida Libre de ACV, propone mucho más que recorrer 3 km. Busca poner en circulación un mensaje urgente. También reconocer las señales, pedir ayuda sin demora y conocer los factores de riesgo son pasos fundamentales para enfrentar esta enfermedad.
Porque, como demuestra la historia de Juan Manzano Small, después de un ACV, puede comenzar un largo camino de recuperación, y estar informados marcará una diferencia desde el primer momento.
Fuente Nota al Pie
Fotos @porunavidalibredeacv

