Pantalla Gigante

¿Por qué admiramos a Marguerite Duras?


Por Carolina Camacho

Me basta con ver el portarretratos con su foto en mi biblioteca para recordar porque la admiraba y porque la admiro. La admiré en tiempo pasado, y la admiro en tiempo presente, como para hacerle honor al enigma del tiempo que aborda su cine. Su relación con el cine es sublime y especial; su manera sutil de su utilización del tiempo y el espacio, esos tan mentados para cualquier alma con apetito de buen cine. Ella hacía un arte del tiempo y el espacio y su conjugación exquisita.

<< A cada hecho le corresponde el encuentro de algo que sucede en otra parte. El tiempo de la historia viene entonces a coincidir con la restitución inmediata de un tiempo interior para los personajes singulares y el flujo, liberado, de una acción según diversas coordenadas espacio-temporales >> Marguerite Duras

Siempre me resultó muy interesante esa idea de lo que está sucediendo en otra parte, mientras aquí y ahora sucede otra cosa. De alguna manera de eso se alimenta el cine. Me interesa como una forma de hacer desaparecer nuestro ego de la escena y focalizarnos en la importancia de los hechos en si mismos, y como muchos de ellos pueden estar sucediendo en simultaneo sin que ni siquiera lo sepamos. Esa frase de Duras nos hace reflexionar un poco sobre esto.

Michael Foucault sostenía que en las películas de Duras se creaba como una tercera dimensión, y algo de eso había, aunque para ella ya todo estaba escrito, y solo había que reescribirlo, premisa que a las escritoras nos ayuda mucho, la de la reescritura. Ella pensaba que el lenguaje podía crearse, pero también destruirse. Nada más verdadero en un mundo que hace de los giros idiomáticos un uso y abuso absoluto. Hubo muchísimos pensadores y teóricos de la semiótica que han analizado en lenguaje desde diferentes ángulos, pero cuando de cine se trata hay que tener cuidado, no creo que cualquiera este capacitado para hablar del lenguaje cinematográfico, y en su conjunción con el lenguaje literario. Duras era un claro ejemplo de una estudiosa que estuvo muy capacitada para hablar de tiempo y espacio que es la materia prima de los guionistas y los realizadores de cine.

Hubo muchos elementos en el cine y la escritura de Duras, como por ejemplo la presencia del agua en movimiento, desde un punto de vista filosófico, del río en movimiento, del mar, era un tema recurrente en los films de Duras y su forma poética de mostrarlo. La profundidad en sus imágenes era infinita. Y también era amante del silencio y las elipsis, entendiendo por elipsis en el cine y la literatura a esas omisiones de un espacio de tiempo y que el espectador sobreentiende. Y el silencio como sabiduría en un mundo de ruido.

Duras tenía mucho que ver con la cultura oriental, ya que nació y paso su infancia y adolescencia en la entonces Indochina francesa (actual Vietnam), en un lugar llamado Gia Dinh, cerca de Saigón. El crecer en este ambiente la marco muchísimo en cuanto al sentido del tiempo que se tiene en este tipo de países debido a la explotación colonial que sometió a estos países. En la película “El amante” que dirigió el director francés Jean – Jacques Annaud basada en la novela “El amante” de Marguerite Duras puede apreciarse muy bien esa atmósfera de opresión colonial y conflictos raciales de todo tipo. Lo mismo paso en el guion de “Hiroshima mon amour”, guion que dirigió el director Alain Resnais. En la escritura y el cine de Duras había un claro punto de vista, y una observación rigurosa y precisa sobre temas de clases sociales, asimetrías de poder y decadencia e hipocresía social.

En su libro “Escribir” (1993) Duras nos convence de manera arrolladora sobre el maravilloso mundo de la soledad a la hora de escribir y otras tantas ideas sobre el acto creativo y las contradicciones del autor. Todos temas que se relacionan, la soledad, el silencio, el tiempo, la profundidad, y son temas que en nuestras sociedades occidentales tienen connotaciones negativas. Vos lees “soledad”, “silencio” o “profundidad” y lees “depresión” o “suicidio”, pero creo que eso tiene que ver con una mirada inacabada e incompleta sobre este sentido del tiempo en su complejidad en que piensa Duras.

Para ir cerrando, si Marguerite Duras pensaba que todo ya estaba escrito en la década del 40 en Francia, hoy tenemos doble o triple responsabilidad quienes escribimos y tomamos su pluma entre otras plumas, en un mundo en el que no quieren que escribamos porque tienen un mejor plan para nosotros.

(*) Realizadora Audiovisual por el Instituto de Arte Cinematográfico de Avellaneda y Licenciada en Enseñanza de las Artes Audiovisuales por Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica y Universidad Nacional de San Martín.