Opinión de Marisa Plano

¿Estamos educando niños demasiado adultos?


Por Marisa Plano

Hay algo que debería preocuparnos: cada vez vemos más niños que saben demasiado del mundo de los adultos y cada vez tienen menos tiempo para ser niños.

Los apuramos. Les pedimos que comprendan, que respondan, que se adapten, que sepan manejar sus emociones, que sean independientes y hasta que aprendan a resolver situaciones que muchas veces ni siquiera corresponden a su edad.

Y mientras tanto, la infancia se va acortando.

Pantallas, redes sociales, información permanente y una sociedad que parece tener prisa hacen que muchos niños estén expuestos demasiado temprano a preocupaciones, conflictos y modelos de comportamiento propios de los adultos.

Pero un niño no necesita convertirse rápidamente en adulto. Necesita jugar, imaginar, equivocarse, preguntar, aburrirse, crear y sentirse protegido.

No se trata de criar niños ingenuos ni de mantenerlos alejados de la realidad. Se trata de acompañar cada etapa respetando su tiempo de maduración.

Porque también educamos cuando ponemos límites a aquello que todavía no pueden procesar. Educamos cuando apagamos una pantalla y encendemos una conversación. Educamos cuando dejamos espacio para el juego. Educamos cuando entendemos que no todo aprendizaje tiene que ser académico.

La infancia no es una sala de espera para llegar a la adultez.

Es una etapa de la vida que merece ser vivida plenamente.

Quizás el verdadero desafío educativo de nuestro tiempo sea preguntarnos si estamos preparando a los niños para crecer… o si, sin darnos cuenta, les estamos quitando demasiado pronto el derecho a ser niños.

Porque educar no debería significar apurar la infancia. Debería significar cuidarla.

Fuente foto La Mente es Maravillosa