Por Verónica Dema
Las vacaciones de invierno son una de las mejores épocas para descubrir el mundo del vino desde otro lugar. Con paisajes teñidos por los colores de la temporada, menos afluencia de visitantes y propuestas especialmente diseñadas para quienes buscan una escapada diferente, las bodegas argentinas se convierten en un plan ideal para combinar gastronomía, naturaleza y experiencias al aire libre.
Desde Neuquén hasta Mendoza, distintas bodegas y proyectos de enoturismo prepararon actividades para aprovechar el fin de semana largo del 9 de Julio y las vacaciones de invierno. Degustaciones guiadas, catas a ciegas, maridajes con chocolate, propuestas gastronómicas y experiencias inmersivas son algunas de las opciones para quienes quieran disfrutar del vino en su lugar de origen.
Neuquén: vino y gastronomía en la Patagonia Bodega Familia Schroeder
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Ubicada en San Patricio del Chañar, uno de los principales polos vitivinícolas de la Patagonia, Bodega Familia Schroeder ofrece durante julio una agenda especial de actividades para acercarse al vino de una manera diferente. Entre las propuestas destacadas figura una degustación de vinos maridados con chocolates artesanales, que incluye una visita guiada por la bodega y un recorrido por su proceso de elaboración. También habrá catas a ciegas para quienes quieran poner a prueba sus sentidos y descubrir nuevas percepciones sobre distintas etiquetas. En las vísperas del Día del Amigo, la bodega sumará una experiencia que combina visita guiada, brunch y personalización de copas, una actividad pensada para compartir entre grupos. La visita puede completarse con un almuerzo en Saurus del Parque, el restaurante de la bodega, cuya propuesta pone el foco en los productos patagónicos y los vinos elaborados en la región.
Mendoza: experiencias para todos los perfiles de viajeros: Bodega Vistalba
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En Luján de Cuyo, Bodega Vistalba invita a recorrer sus viñedos y conocer de cerca el proceso de elaboración de sus vinos a través de visitas guiadas y degustaciones temáticas. Las propuestas incluyen recorridos centrados en el Malbec y experiencias que permiten explorar distintas líneas de la bodega, desde etiquetas clásicas hasta vinos de alta gama. Para quienes buscan una actividad más participativa, una de las opciones más atractivas es el Blending Game, donde cada visitante puede crear su propio corte y convertirse, por un rato, en enólogo. También se ofrecen catas a ciegas diseñadas para aprender a identificar aromas y estilos de vino mediante dinámicas lúdicas. La experiencia se complementa con un wine bar rodeado de viñedos, donde se pueden compartir tablas de quesos, empanadas mendocinas y distintos platos regionales.
Chozos Resort, Barro Cocina y Las Palapas
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Para quienes buscan una escapada más completa, Chozos Resort propone una experiencia que combina alojamiento, gastronomía y actividades al aire libre en Alto Agrelo. Reconocido por su arquitectura integrada al paisaje, el complejo ofrece villas y glampings con vistas privilegiadas a la Cordillera de los Andes. Durante el fin de semana largo de julio habrá promociones especiales para hospedarse y acceder a beneficios en distintas propuestas asociadas. Una de ellas es Barro Cocina, el restaurante liderado por el chef Diego Salvador, cuya carta trabaja con productos locales y de estación para interpretar los sabores mendocinos desde una mirada contemporánea. La experiencia puede completarse con una visita a Las Palapas, el reconocido club de montaña que combina música, naturaleza y paisajes únicos frente al Dique Potrerillos. Allí se desarrollará una nueva edición de Rituales de Invierno, una jornada pensada para disfrutar de la montaña en pleno invierno.
Otra de las bodegas que preparó una agenda especial para julio es Terrazas de los Andes, en Luján de Cuyo. Entre las actividades programadas se destacan encuentros vinculados al automovilismo, propuestas gastronómicas y experiencias en torno al vino.
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Además de sus recorridos habituales por los viñedos y degustaciones guiadas, durante las vacaciones de invierno ofrecerá actividades participativas como Blending Game, donde los visitantes pueden crear su propio vino, y clases de cocina orientadas a familias, con recetas típicas como empanadas mendocinas y alfajores de maicena.
Para quienes quieran extender la experiencia, la bodega cuenta con Casa Terrazas, una casa de huéspedes rodeada de viñedos que durante el receso invernal ofrecerá promociones especiales de alojamiento. Entre montañas, viñedos y copas, estas propuestas invitan a descubrir otra cara del invierno argentino y a convertir una escapada en una experiencia para los sentidos.
Fuente Ohlalá




