Publicamos hoy una entrevista que le hicieron a nuestra colaboradora en notas de arte, Jessica Báez Márquez.
«Jessica J. Báez, autora mexicana, charla con ClickNews sobre Orgullo mestizo, la memoria histórica, el arte y la identidad latinoamericana. Algunos libros cuentan una historia. Y hay otros que hacen preguntas incómodas, profundas, necesarias. El libro Orgullo Mestizo, de la escritora mexicana Jessica J. Báez Márquez, es de esta segunda clase. Es historiadora del arte, columnista y narradora, construyó una novela donde el pasado no está como pieza de museo inmóvil, sino como territorio vivo que sigue respirando dentro del presente. Su obra penetra en la memoria de México, pero también habla a toda América Latina: sus mezclas, sus heridas, sus contradicciones, sus orgullos. En conversación con ClickNews, Jessica reflexiona sobre identidad, mestizaje, escritura, memoria colectiva y los desafíos culturales de la región. Más que contestar preguntas, abre puertas.
-Orgullo mestizo es un título poderoso. ¿Cómo nace esta novela?
*Jessica sonríe antes de responder, como quien vuelve a una conversación pendiente consigo misma. Comencé a escribirla en 2019 y la terminé en 2022. Después vinieron años de edición. Nació desde una necesidad muy íntima: entenderme a mí misma, entender mis raíces, pero también comprender el contexto social que me rodea y el mestizaje que habita mi ciudad y mi país”. Pero esa búsqueda personal pronto se transformó en una reflexión más amplia.
“Vivimos en sociedades donde todavía existen comunidades invisibilizadas o marginadas, como muchas comunidades indígenas o afrodescendientes. Y al mismo tiempo, somos el resultado de encuentros históricos complejos entre pueblos indígenas, europeos y africanos. Eso somos. Negarlo sería negar nuestra propia historia”. Para Báez, el problema aparece cuando ciertos discursos políticos convierten esa diversidad en división.
“Un tono de piel o una condición social no debería definir el valor de una persona. México ha sido siempre una nación profundamente rica en historia, mezcla cultural y unidad. La novela nace también desde esa convicción”.
-Hoy la palabra mestizaje vuelve a discutirse en muchos espacios. ¿Qué significa para ti?
*»La palabra mestizaje tiene un peso histórico enorme”, explica. No evade su complejidad. Reconoce la violencia que marcó muchos procesos coloniales en América Latina, así como el sistema de castas que dejó heridas profundas.
“Muchos de esos encuentros se dieron en circunstancias dolorosas. Eso es parte de nuestra historia y no debe ocultarse. Pero también somos resultado de esa historia. Y desde ese lugar, yo elijo mirarlo con conciencia, pero también con orgullo”. No se trata de romantizar el pasado, sino de comprenderlo. “Somos consecuencia de múltiples cruces culturales, y eso también nos dio una riqueza inmensa como pueblos”.
-Tu novela no se queda solo en el dato histórico. Hay una muy fuerte búsqueda emocional. ¿Qué es lo que quería provocar en el lector?
*“Quería que el lector sintiera que esos personajes estaban vivos”, dice.
Para escribirlos, investigó crónicas, archivos y textos de época. Pero no buscaba reconstruir únicamente los hechos. Mi intención era conectar el pasado con conflictos que todavía vivimos hoy. Que el lector termine la novela y piense: “Esto ocurrió hace doscientos años… pero sigue pasando de otras formas”. Ese es quizás el corazón de Orgullo mestizo: demostrar que la historia nunca termina del todo.
-Su formación en Historia del Arte atraviesa toda su narrativa.
*“El arte influye completamente en mi proceso creativo. Muchas veces una obra, un detalle arquitectónico o una pintura pueden convertirse en el punto de partida de una escena”. La historia, el color, los símbolos y la estética aparecen como capas narrativas. Quería que el lector pudiera leer ficción, pero que al mismo tiempo encontrara entre líneas personajes, culturas, fechas o escenarios históricos reales”. No como una clase. Como una experiencia.
-¿La literatura puede contribuir a la reconciliación de memorias colectivas?
Jessica no duda. “Estoy convencida de que sí”. Recuerda que olvidar el pasado tiene consecuencias. Cuando conocemos nuestra historia, avanzamos con mayor conciencia. Y cuando la ignoramos, muchas veces repetimos errores”. Para ella, el arte tiene esa doble capacidad: preservar la belleza y también denunciar.
“El arte puede mostrar lo mejor de una cultura, pero también cuestionar aquello que duele, aquello que incomoda, aquello que se quiere ocultar”.
-Aunque Orgullo mestizo está profundamente anclada en México, su eco es latinoamericano.
*“Por supuesto que dialoga con otros países de la región”, afirma.
-Habla del mestizaje como una experiencia que cruza fronteras.
*“Latinoamérica comparte memorias históricas, procesos coloniales, sincretismos culturales, migraciones… incluso dolores parecidos. Nos entendemos desde ahí”.
Y aunque reconoce la diversidad única de cada territorio, insiste en una idea central: “Somos unidad dentro de la diversidad”.
Jessica es observadora cultural, contempla detenidamente el presente.
Le preocupan la violencia, las desapariciones forzadas, la corrupción, la narcocultura, la destrucción ambiental, los recortes a la cultura y el debilitamiento de la libertad de expresión.
“Lo que más me preocupa es la indiferencia frente a estos temas”, dice.
Y por eso insiste en el rol ciudadano.
“No podemos acostumbrarnos. No podemos conformarnos con migajas. Hay que exigir dignidad, compromiso y responsabilidad”.
Sobre las nuevas generaciones, su mirada no es pesimista ni idealista. Es compleja.
“Veo ambas cosas al mismo tiempo”, cuenta.
Por un lado, observa jóvenes profundamente conectados con su herencia cultural, investigando sus raíces, revisitando símbolos ancestrales, creando desde lo prehispánico o desde lo territorial. Y por otro, una creciente desconexión marcada por el consumismo acelerado, las tecnologías y la cultura desechable. La tecnología entrega acceso inmediato a información, sí. Pero también puede alejarnos de lo esencial”.
La pregunta, entonces, sigue abierta: cómo convivir con el presente sin perder el vínculo con lo que somos.
-Cuando se le pide resumir su libro en una frase, Jessica responde con claridad:
“Somos unidad dentro de la diversidad”.
Y luego agrega: “No solo los mexicanos. También los latinoamericanos compartimos una historia que nos define y al mismo tiempo nos proyecta como una región única”.
Jessica J. Báez continúa trabajando intensamente.
Este año realizará nuevas presentaciones de Orgullo mestizo en Guadalajara, incluyendo participación en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.
Además, prepara una nueva novela ambientada entre el porfiriato y los inicios de la Revolución Mexicana, y trabaja también en la próxima edición física de Incertidumbres, crónica de una pandemia.
Su escritura continúa moviéndose entre historia, memoria y humanidad. Con una certeza que atraviesa toda su obra: Que entender el pasado no es quedarse viviendo en él… sino descubrir desde dónde seguimos construyendo el futuro.
Fuente clicknews.cl
