Solidaridad

Voluntarias de la Maternidad Martin, amor, trabajo y entrega

¿Qué sería de algunas sociedades si no existiera esa clase de gente, buena, solidaria, trabajadora, que hace en favor del prójimo? Gente como las Voluntarias de la Maternidad Martin, quienes desde hace mucho tiempo accionan todos los días para acudir en ayuda de mamás y bebés que necesitan una ayuda no solo material, sino ese afecto que transmiten a través de su obra.  La jefa de las voluntarias, Graciela Grondona, dice que “siempre hubo mamás que necesitan ayuda y nosotras, que somos privilegiadas porque recibimos muchas donaciones, les damos todo lo que ellas precisan”. Son 33 voluntarias, 33 almas nobles que, como tantas otras, ponen en práctica el principio del amor. Todos lo días, de lunes a viernes, están ellas en la Maternidad Martin, ubicada en el edificio del Cemar, una institución que es ejemplo en materia de salud pública.

Graciela Grondona en diálogo con EQC Mujer

-¿Hay más mamás necesitadas Graciela?

-No se si hay más, siempre hubo mamás que necesitan ayuda y nosotras, que somos privilegiadas porque recibimos muchas donaciones, les damos todo lo que ellas precisan para que cuando vuelvan a sus casas ellas estén con una linda ropa y sus bebés también. Si necesitan algún cochecito también se lo damos porque a veces lo utilizan para dormir sino tienen cuna. Y en muchas ocasiones les regalamos la cuna. Todo esto pasa por Servicio Social.

-¿Cómo determinan quién recibe las cosas?

-El Servicio Social nos informa la necesidad de la mamá, la patología del bebé. Por ejemplo, hay niños que necesitan tener una cunita donde puedan estar en distinta posición porque padecen de un problemita en la columna y entonces nosotras tratamos de satisfacer esas necesidades.

-¿Qué la llevó a hacer esta tarea altruista?

-Yo soy docente y terminé trabajando como rectora en lo que era el Liceo de Señoritas que estaba frente a la escuela Dante Alghieri. También trabajé en otras escuelas. Soy profesora de Ciencias Naturales, la biología es parte de mi vida y un año antes de jubilarme quise hacer algo relacionado con eso, con la vida. Me esperaba el resto de mi vida, ese momento iba a ser el primer día del resto de mi vida, distinto al momento en que terminé en la dirección de una escuela. Una amiga que ya estaba acá como voluntaria, que eran pocas en ese momento, me ofreció venir y comencé a ver de qué se trataba y me gustó la tarea. Trato de hacerla lo mejor posible y me honraron con el título de jefa del voluntariado y el grupo humano aquí es muy lindo.

-¿Quién puede ser voluntaria?

-A todas las mujeres que se acercan les hacemos toda una preparación, una entrevista, para ver si tienen condiciones para ser voluntarias. Por ejemplo, se debe disponer de un día todas las semanas, no es que se viene cuando uno quiere. Es algo formal ser voluntaria si la persona se compromete a venir un día determinado hay que cumplirlo, respetarlo, a menos que surja un inconveniente como un problema de salud, por ejemplo. Otras de las cosas que tenemos en cuenta es la disposición para hablar con las mamás, ordenar las donaciones y ese tipo de trabajo.

-Suponemos que en estos años ha visto situaciones que la han conmovido, emocionado.

-Si, cada mamá es un mundo y cada niño también. Como vienen también las mamás de neo, compartimos los problemas de salud de esos chicos. Hay un caso de una nena, que ya debe tener como ocho años, ella padece de osteogénesis completa, pero le llaman los “huesitos de cristal”, la gente la conoce por ese nombre, es un problema congénito. Recuerdo que no se la podía tocar mucho porque se corría el riesgo de que se quebrara.  Entonces le hicimos el nidito y todas las cosas que necesitaba para poder manejarse. Uno pensaba que esa nena no iba a poder hacer lo que hacen los demás chicos y no fue así, afortunadamente. La nena va al colegio y todo con los cuidados necesarios. Hay una voluntaria, llamada Patricia, que se hizo cargo de esta nena; la mamá la llama y ella le brinda lo que sea que necesite. La última adquisición fue una sillita de ruedas especial para poder desarrollar sus actividades.

-¿Quiere decir que ustedes no solamente se limitan a lo que sucede en la Maternidad en el momento del nacimiento sino que en algunos casos hacen un seguimiento?

-A veces podemos hacer un seguimiento y ahora con esto del whatshapp se facilita mucho porque se comunican para decirnos que es lo que precisan. Cuando las mamás y sus bebés se retiran a sus domicilios le damos el número de una voluntaria, que gentilmente se ofreció, y entonces tienen el contacto para comunicarse con el voluntariado. Además, también mandan fotos de los chicos con la ropita que le regalamos o arriba del cochecito o la cuna y se transforma en una forma de seguimiento.

-¿De alguna manera esta actividad le permitió ver otra faceta de la vida?

-Sí, por supuesto, yo tenía la vivencia de los adolescentes, pero calcule diez años largos para atrás, era otra adolescencia y otra educación; la tecnología existía, pero no tanto como ahora. Eran chicos que se comían el mundo, iban desde los 14 hasta los 18 años y me gustaba relacionarme con ellos, pero ahora esta es otra faceta. Aunque también hay chicas muy jóvenes, por ejemplo: hay una mamá de 14 años que podría haber sido una alumna mía.

-Usted está unida afectivamente a esta Maternidad que, hay que decirlo y destacarlo, es una gran institución.

-Puedo decir, ya que me une afectivamente mi vida a la maternidad, dejando de lado la política, que este es un centro de salud espectacular. Todo lo que se le brinda a las mamás y a los bebés en este sector de salud es brillante. Acá en la Maternidad Martín hemos visto operaciones a bebés que uno ni lo imagina, que uno piensa que solo se ven en programas de ciencia de la televisión. Ahora hay un bebé de 700 gramos, pero tal vez el año próximo ya venga pateando una pelota. Lo que quiero expresar es que es muy bueno el staff de médicos, de enfermeros, lo que usted pida y pregunte será respondido. Me hace sentir orgullosa como ciudadana y orgullosa como rosarina.

-¿Reciben muchas donaciones?

-Una empresa de pañales por años donaba pañales para que nosotros todos los días los entreguemos a las madres que se retiraban a sus casas. Cuando empezó la pandemia nos dejó de dar los pañales, entonces hicimos un llamado a quienes quisieran colaborar y nos donaron cualquier cantidad de pañales, muchísimos y además dinero para que los compremos.

-¿Hay mucha necesidad, usted advierte que hay muchas mamás necesitadas?

-No se si más, siempre hubo necesidad, tampoco vemos un desborde, hay necesidades en ciertas franjas etareas y sociales

-El voluntariado comienza una nueva etapa.

-Ahora tenemos un frutillita arriba del postre, ya que pudimos lograr la personería jurídica. Paralelo al voluntariado formamos la Asociación Amigos del Voluntariado de la Maternidad Martín. Esto es muy bueno, ya que nos vamos a poder conectar con empresas. Si bien tenemos nuestros fondos que ahora están manejados por nosotras, la asociación va a tener sus fondos. Estamos nosotros ahora, pero cuando no estemos y venga otra gente los fondos seguirán siendo y manejados por la asociación.

Para donaciones o cualquier tipo de inquietud comunicase a través del whatsapp

+54 9 341 643-2986

Foto portada página de facebook Maternidad Martin