«Sueños como cuchillos» es el último libro de de la escritora Gabriela Mayer. EQC Mujer se comunicó con ella para conocer más de esta obra.
«Escribí Sueños como cuchillos, mi cuarto libro de cuentos, entre 2019 y 2021. No puedo afirmar con certeza de dónde salió la inspiración justa y precisa para este volumen publicado por la editorial independiente Milena Caserola (@milenacaserola). Pero sí que, como me ocurre siempre, son ideas que me rondan y deciden instalarse en mi escritura. Así van surgiendo personajes y situaciones que me reclaman que los vuelque al papel».
Sigue relatando: «En este caso, fueron principalmente voces femeninas, de niñas, adolescentes y adultas. Mujeres que están en edades y tránsitos disímiles, pero que buscan cuestionar o subvertir su realidad. Ya sea a través de gestos sutiles como la pérdida de un anillo o actos contundentes que rozan la criminalidad. En la primera parte del libro, que reúne ocho cuentos, aparecen mujeres adultas que están tratando de soltarse de sus ataduras, con mayor o menor éxito». Hay vínculos amorosos que se desmoronan, como ocurre en los cuentos “Reptiles”, “La condena de Peter Krag”, “Peajes de lunes” o “La tucumana”, y también mujeres in extremis, como las que protagonizan “Vecina” o “El esquive”. En el segundo tramo de Sueños como cuchillos, asimismo compuesto por ocho cuentos, se despliegan en gran medida las miradas de infancia de las protagonistas.
En el cruce entre lo autobiográfico y la ficción, parecen inocentes, pero no lo son tanto. Como una niña que, ni bien estalla la guerra, debe ocultar que su hermano escapará del país para no pelear en Malvinas (“Ahora están todos contentos”) o sufre la desintegración familiar en un departamento plagado de cucarachas (“El inventor del agua”).
En la contratapa, Enzo Maqueira escribe: “Los relatos de Gabriela Mayer le hacen honor al
título de su libro: parecen sueños capaces de hacer daño, aunque orillan la realidad y a menudo son consecuentes con la mirada sorprendida de una niña destinada a presenciar cómo el mundo de los adultos se dobla sobre sí mismo. Con un estilo directo, filoso, al mismo tiempo alucinado, Mayer nos conduce por estas historias que mezclan la familia con el horror, el desconcierto y la pena“.
La ilustración de tapa de Sueños como cuchillos es obra de Lucía Martínez Mayer (@lumm.arte), quien dibujó esa escalera por la que se asciende en la tapa y se desciende en la contratapa. No fue una decisión azarosa: en varios relatos aparecen escaleras. Esos peldaños representan el pasaje casi mágico entre dos mundos paralelos y cuasi fantásticos que conviven sin tocarse: arriba y abajo, abajo y arriba.
Respecto del título, el último cuento es el que le da su nombre al libro. Allí, un remisero transita caminos polvorientos por el suburbano, en los márgenes de la legalidad. «Y comparte con las voces femeninas del libro una aspiración irrefrenable: permitir soñarse en una vida distinta. Porque esos sueños que nos impulsan a concretarlos, y nos lastiman si no lo hacemos, en definitiva se convierten en sueños como cuchillos», termina diciendo la autora.
Fotos Gabriela Mayer: @paolamliguori

