Por Laura García Racciatti

Una viajera con una compañía muy particular y una travesía incierta


Por Laura García Racciatti

Johana García es una joven migrante que conoce de vivir en diferentes ciudades en su Venezuela natal. Para ella fue una decisión difícil salir del país para llegar a una tierra de la que prácticamente no conocía nada. Además, el viaje a este país fue un poco al azar. Pero hoy no veremos su historia migratoria sino su vida nómade en Argentina de una manera particular, poco frecuente y con una gran compañía. Cuando le pregunté cómo se definiría me respondió que se sabe un ser libre, quien ama la naturaleza y todo lo que hay en ella.

*¿Cómo vivías en Venezuela? Y, ¿hace cuánto te viniste de allá?

*En mí país tenía una vida bastante normal un poco nómade pero hasta ahí. Cuando cumplí los catorce años nos establecimos en un lugar por más tiempo e hice nuevos amigos, esos amigos me llevaron a ser scout y eso fue algo que me marcó para siempre. Los campamentos, las juntadas, los aprendizajes. ¡Fue algo único! También mis padres comenzaron un emprendimiento de comida donde, tiempo después de terminar el colegio, empecé a trabajar con ellos. Ya en el 2016 era insostenible el negocio puesto que la materia prima que se necesitaba para hacer la producción no se conseguía, cada vez era más difícil. Entonces tomamos la decisión de cerrar. Me puse a trabajar de taxi y la delincuencia estaba tan fuerte que hasta eso era complicado de hacer, cada día robaban los autos de los taxistas y eso me hizo tomar la decisión de salir del país en 2017. Fui la primera de la familia cercana que salió del país. En ese momento hasta eso era difícil. Yo supe que vendría a Argentina un día antes del viaje ya que la agencia aérea nos dijo q los pasajes se liberaban y se vendían de una vez. Yo les dije que me dieran el pasaje próximo que les saliera que fuera para Sudamérica y me tocó Argentina.

*¿Viniste con trabajo o a probar suerte?

*Bueno, llegué acá y por suerte pude adaptarme rápido, conseguí trabajo en un restaurante, conseguí alquilar una habitación y ya de ahí trabajar para ayudar a la familia en Venezuela. Al año ya se pudo venir mí hermano y el próximo año ya se vino mi madre y hermana. Y acá estamos.

Sobre cómo se le ocurrió emprender el viaje, no es muy distinto a lo que a muchos le pudo haber sucedido. En 2020 ocurrió un suceso mundial que terminó siendo una triste realidad para todos: la pandemia. Y a Johana, que perdió su trabajo como tanta gente, tuvo que reinventarse, reaprender algunas cosas y tomar un rumbo nuevo que poco a poco la fue llevando en esta nueva forma de vida.

En la pandemia la mayoría se quedó sin trabajo, yo me puse a hacer delivery en bici, ahí empecé a andar en la bici hasta que por mala suerte un auto me chocó. Estuve como ocho meses aproximadamente con miedo a la bici, no salía ya casi de casa. Para no sentir que perdía todo el tiempo empecé a estudiar programación, al culminar el curso estuve un rato buscando empleo de eso para hacerlo desde casa. Y en mis ratos libres veía videos en YouTube. Un día de esos me salió un vídeo de un chico recorriendo el mundo en una bicicleta con un perrito. Eso me pareció increíble. Le empecé a dar vueltas a la mente y un día dije “bueno yo también puedo, total que voy a perder, trabajo no tenía, muchas cosas que me ataran al lugar donde estaba tampoco, así que de a poco fui equipándome para el viaje (cinco meses aproximadamente) y cuando llegó el momento salí, con lo poco que tenía salí. Porque, a veces, te pones a esperar tener todo o que sea el momento perfecto y a veces no llega. Y el tiempo pasa y no se recupera.

¿Lizzy fue parte del plan de entrada, entonces? Justo coincidió que ella estaba con vos y, al ver la historia del otro viajero, no lo dudaste…

Ah, claro, no te conté nada de ella je je, ¡si supiera, me mata!. Ella llego a mí de una forma inusual. Mi sobrino de seis años salió a caminar al parque con mi hermana y, en una de esas, aparece con la perrita en sus brazos, mi hermana le dice que de dónde la sacó, que la deje, que seguro era de unas chicas que estaban ahí en el parque. Al rato, las chicas se fueron y el parque quedó solo. Y la perrita ahí. Entonces mi hermana decide traerla para buscar su familia. Busco y busco y no apareció nadie. Ella no la podía tenerla, vive en departamento y no la dejan tener mascotas. Entonces, como mis sobrinos se enamoraron de la perrita, mi hermana me dijo si yo la quería adoptar. Ese mismo día el pregunté a la dueña de casa y me dijo que si la podía tener. Así que ese mismo día la fui a conocer y a llevarla a casa. Ya, mi sobrino, le había puesto nombre «Lizzy» y así se quedó.

¡Tenía que ser! Tenía que ser tu compañera de ruta, en todo sentido.

¡Así es!

Y en esos cinco meses, ¿qué no te pudo faltar para llevar a cabo tu viaje?

Lo primero, tener un techo donde refugiarme en las noches, que fuera a prueba de agua y de vientos fuertes ya que mí idea era ir hasta Ushuaia y me iban a tocar climas difíciles. Así que invertí en una buena carpa, una bolsa de dormir que también me abrigara en los días de nevadas y una cocinilla que fuera funcional. Esas cosas fueron las más importantes. Después fue ver dónde me iba a llevar todo, la ropa, la toalla, la comida y esas cosas, entonces me inspiré en los viajeros que veía en YouTube para hacer las alforjas impermeables y también el canastito para llevar a Lizzy.

¿Cómo surge la idea de compartir el viaje en videos? ¿Tenías claro que querías abrir tu canal de youtube para monetizarlo, o simplemente que quedara un registro?

Y bueno, la idea de documentar el viaje estaba planeado antes del viaje así que me equipé con una cámara de estas de acción para grabar para que otras personas se animaran a salir y que me quedara ahí como un recuerdo del viaje. La idea principal fue solo documentar y sin planes de monetizar el canal. Lo veía algo como muy lejano.

Otra de las preguntas que tantos se hacen es ¿de qué viven los viajeros? En tu caso, ¿cómo sustentás tu viaje?

Mira, la manera de sustentarnos en el viaje varía mucho de viajero en viajero. He visto que algunos pintan y venden sus obras por internet. Otros hacen fotografía y las venden por páginas que compran imágenes, otros venden artesanías (pulseras, llaveros, figuras con alambre) otros van haciendo voluntariados en los distintos lugares donde llegan, y así muchas otras cosas, por mi parte soy músico y viajo con mi violín, entonces en lugares que vea que se pueda hacer música saco mi instrumento y toco en plazas, en restaurantes y así. También la mayoría de veces la misma gente en la ruta, sin pedírselo, te ayudaban, se paraban en los autos a darte algo de comida o colaborarte con dinero. En los pueblos, muchos te invitan a quedarte en su casa, es algo muy bonito y que solamente lo he vivido andando en bici. Es algo de lo que siempre voy a estar agradecida. De ese viaje hice muchas amistades nuevas.

¡Qué hermosas todas las experiencias que me contás! Uno encuentra gente solidaria en el camino, parece que en la vida tradicional todos resultan egoístas pero cuando hacés una experiencia así, viajando, viviendo el día a día, ¡aparecen personas buenas en todas partes!

¡Eso es totalmente cierto!¿Cómo te sentís con respecto a la seguridad, siendo mujer? ¿Nunca te dio miedo?

Trato de ser precavida, pero no soy obsesiva, evito lo que se pueda evitar y siempre me encomiendo a Dios para que me cuide en el camino, siempre le pido que ponga a las personas buenas en mi camino y aleje a las malas. El miedo siempre va a estar pero si te pones a pensar un poco, en cualquier lado te puede pasar algo. Yo decidí que si en algún momento me tocara a mí, que sea haciendo lo que amo.

Contame cómo es la experiencia de viajar en compañía de un animal, en este caso tu perrita. Uno pensaría que puede ser complicado o desafiante porque son como niños las mascotas.

Es lo mejor, tenés una compañía siempre. ¡Es muy lindo! Y en las noches frías una calefacción portátil je je. Al ser pequeña no come mucho, con lo que hago de la música y algunas donaciones de seguidores siempre le he podido comprar su alimento.

¿Cuándo empezó tu viaje y cuántas ciudades llevás recorridas?

El viaje empezó el 12 de diciembre del 2023 recorrí varias provincias desde Buenos Aires pasando por La Pampa, Río Negro, Neuquén , Chubut, Santa Cruz y Tierra Del Fuego.De todas ellas, ¿sentís que hay alguna que te haya gustado más, hasta ahora?

Cada una tiene su magia, no podría decidirme por una, todas me han encantado.

¿Llevás una planificación o vas viendo, sobre la marcha, a dónde ir?

Voy fluyendo, veremos hasta dónde me lleva el camino.

¿Cuál te gustaría que sea el final de este viaje, si es que imaginás un final? Y por otro lado, si tenés un mente otro viaje, cuando finalice este.

Mira decirte como termina esto sería mentirte, ni yo misma sé que haré mañana je je. El viaje tengo deseo que continúe y en un futuro, cuando ya me canse de la bici o quiera cambiar del tipo de viajar, me gustaría que fuera en una casita rodante.

El viaje de esta viajera perruna, como ella misma se hace llamar en sus redes sociales, es bastante desestructurado y esto queda demostrado porque en medio de esta entrevista, estuvo unos días de visita en Buenos Aires para reencontrarse con su familia que reside allí.

Johana comparte el contenido que crea y edita para su viaje y pueden encontrarlo en su canal de youtube y verlo también en Instagram, ambos con el usuario @viajeraperruna.