Medir la pobreza es difícil y más difícil obtener resultados ciertos, especialmente cuando los que miden son organismos oficiales, porque ¿qué determina si una familia es pobre? ¿Qué parámetros se tienen cómo referencia? ¿Tales parámetros se ajustan a las necesidades reales de la gente? De todos modos la Universidad Católica Argentina acaba de dar un informe sobre la pobreza infantil en Argentina, y el resultado produce tristeza: alrededor 6 chicos, de cada 10, son pobres y un tercio no come regularmente ni se alimenta bien. Una realidad que estremece y provoca repudio.
La pobreza infantil, y la pobreza en general en el país, no son algo nuevo, es un problema estructural que no ha sido solucionado. Si bien disminuyó en los últimos años y en 2025 alcanzó el 53,6%. La mejora relativa no constituye una solución.
Un repaso de la pobreza en niños en el país indica que en 2010, la pobreza alcanzaba al 45,2% de los niños y adolescentes. En 2012, disminuyó al 38,4%. «Pero a partir de allí -informa Laura Di Marco de Infobae- inició un período de deterioro casi ininterrumpido, con picos en 2020-2021 (alrededor del 64-65%) y un máximo histórico en 2023 (62,9%)».
Hoy la pobreza infantil según la UCA se ubica casi en el 54%, muy lejos de los porcentajes de 2010-2012.
Asimismo, el informe dice que el 28,8% de los niños y adolescentes experimentó inseguridad alimentaria en 2025.
Una situación triste, repudiable, incomprensible en un país inmensamente rico en recursos.
