La reconocida tatuadora argentina Florencia González Tizón, que comenzó en el oficio hace 13 años, emprendió la tarea de ofrecer talleres gratuitos a mujeres que quieren comenzar a incursionar en este arte, históricamente dominado por una mayoría masculina. La tatuadora dijo que cuando comenzó a tatuar «era un poco intimidante y quedaba a criterio del tatuador o del administrador que te dieran la oportunidad de aprender a tatuar» si eras mujer y que, a pesar de que ahora hay muchas más, «todavía falta, porque todavía no conocemos muchos tatuadores que sean abiertamente gays o trans, es un mundo que debería abrirse más».
Inspirada por su propia historia y los desafíos para profesionalizarse en un arte dominado mayoritariamente por hombres, González Tizón, decidió compartir la experiencia adquirida en sus 13 años de tatuadora con todas las mujeres que deseen aprender la profesión, lo que hizo ayer a través de la plataforma Zoom.
En el taller, que fue gratuito y se desarrolló virtualmente el pasado 6 de diciembre, se vieron conceptos básicos para poder empezar a practicar y familiarizarse con los procedimientos y medidas de seguridad requeridas, como bioseguridad; tipos y usos de agujas y punteras; pigmentos; máquinas; fuentes; armado de mesa; diseño; y ética de trabajo.
González Tizón afirmó en diálogo con Télam que «la idea nace a partir de mi experiencia de cuando empecé a tatuar porque fue muy difícil meterme en ese mundo, la intención es darle la oportunidad a otras mujeres que quieran empezar a tatuar la oportunidad de aprender y que tengan mi contacto para que sepan que tienen a quien recurrir».
«Yo tatúo hace trece años, en esa época había muy pocas mujeres en los estudios de tatuajes, y aunque de a poco somos más todavía somos una minoría; ya de por sí entrar a un lugar de tatuajes en esa época era un poco intimidante y quedaba a criterio del tatuador o del administrador que te dieran la oportunidad de aprender a tatuar», recordó.
«A mí me decían que no iba a poder aprender porque ya tenía 24 años y tenía una hija, porque decían que no iba a poder dedicarle el tiempo que requería ser aprendiz de tatuador», añadió.
La tatuadora sostuvo que «a los 24 años me di cuenta que esto era lo que quería hacer de mi vida, siempre me había gustado mucho dibujar y en esto había encontrado lo que quería hacer; iba todos los días al estudio a ver cómo tatuaban y me quedaba dibujando en la sala de espera hasta que pasaron unos meses y por constancia me dijeron ‘bueno, agarrá una máquina y sentate ahí’ y empecé a tatuar».
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«En ese momento hace trece años no había más de cuatro o cinco mujeres tatuadoras reconocidas en Argentina, y al día de hoy se puede decir que debe haber al menos una mujer en cada estudio de tatuaje, aunque seguimos siendo pocas», señaló.
González Tizón destacó que «este taller es una forma más amable y con la intención de que las chicas que quieran arrancar sepan que no tienen que hacerse solas en este proyecto, sino que sepan que hay alguien más para apoyarse que no va a ser celoso de la información a quien no le van a molestar las preguntas y que también estuvo de ese lado en el que uno siente que molesta al hacerle la pregunta a alguien que sabe sobre eso que tanto nos apasiona».
«En el taller de introducción al tatuaje lo que vemos son conceptos básicos como agujas, máquinas, cuidados, cómo armar una mesa, que materiales se necesitan para empezar a practicar; lo necesario como para arrancar», agregó.
La artista resaltó que «en los estudios de tatuaje el rol de las mujeres está evolucionando un montón aunque todavía falta, si bien las mujeres ya no son vistas como algo raro todavía es una industria en la que cuesta que aquellos que no pertenecen a ese mundo pueda entrar, y yo quisiera colaborar con eso».
Y explicó: «Las mujeres vinimos a aportar una mirada un poco más estética en algunos casos, o más delicada, y también el que las mujeres se hayan metido en este mundo hizo replantear mucho las prácticas en los estudios de tatuaje respecto al respeto por el cuerpo del otro».
«A partir de la presencia de las mujeres tatuadoras este mundo se va abriendo y todavía falta, porque todavía no conocemos muchos tatuadores que sean abiertamente gays o trans, es un mundo que debería abrirse más», completó González Tizón.