Por Laura de Grado

Silvia Agüero rinde homenaje a las gitanas que marcaron su vida en una exposición


Por Laura de Grado Alonso

Sujetadores, trapos y prendas personales se convierten en historias de resistencia, memoria y cotidianidad en Las gitanas de mi vida, la obra artística de la escritora y activista Silvia Agüero, con la que rinde homenaje a las mujeres que han marcado su vida y en la que rescata a feministas históricas. Con esta propuesta, que incluye una exposición y un libro, la autora visibiliza a las mujeres gitanas como protagonistas de su historia y de la de España, además de reivindicar sus vidas, luchas y legado.

«Estas mujeres deberían ser reconocidas como referentes feministas de todas nosotras«, afirma Agüero en una entrevista con Efeminista, donde hace un llamado a las activistas feministas a incluirlas en su genealogía y a reconocer su legado.

La exposición, que se presenta en el espacio cultural La Parcería, en Madrid, hasta el 29 de enero, se complementa con un libro homónimo editado por La Parcería Edita dentro de la colección Mundos Otros.

El texto entrelaza memorias familiares, reflexiones sobre racismo e identidad y relatos que ponen en valor a mujeres gitanas como la Paquera de Jerez, las mujeres insumisas encarceladas en la Casa de Misericordia de ZaragozaRosa Cortés (protagonista de una fuga masiva en 1753), y todas aquellas que sobrevivieron al intento de exterminio de la Gran Redada en 1749.

«También son las gitanas de tu vida, nunca se piensa en mujeres feministas gitanas como tus feministas, pero estas gitanas también son tus feministas», subraya Agüero, que insiste en la importancia de incluir estas historias en la memoria colectiva.

Y recuerda que seguramente haya más en común con ellas que con referentes históricas como Virginia Woolf: «Hay más probabilidad de que esas gitanas fueran tus antepasadas, que Woolf».

La autora de Resistencias gitanas y ¿Anarquismo gitano? también dedica espacio a las gitanas con las que comparte su vida: su suegra, su abuela, sus tías y sus primas.

«Es mi trabajo más personal», confiesa Agüero. «Estoy un poco harta de ensayos sobre racismo. Este libro es diferente; es muy poético, lleno de relatos que cuentan mi vida, desde lo que me enseñó mi abuela hasta cómo crío».

El proyecto surgió de una residencia artística organizada por La Parcería, bajo la dirección de Camena Camacho. «Era un espacio para que las mujeres racializadas nos quitáramos de encima la idea de que no somos artistas. Allí nació la idea del tendedero, y de las conversaciones con Camena y las demás, también surgió el libro», detalla Agüero.

El diseño de la exposición fue realizado en colaboración con Aylin Vera Ramos, quien previamente trabajó con ella en la escenografía del monólogo No soy tu gitana. Las prendas y objetos colgados son auténticos y pertenecen a su familia y amigas, lo que aporta una carga emocional adicional.

El diseño de la exposición fue realizado en colaboración con Aylin Vera Ramos, quien previamente trabajó con ella en la escenografía del monólogo No soy tu gitana. Las prendas y objetos colgados son auténticos y pertenecen a su familia y amigas, lo que aporta una carga emocional adicional.

Uno de los elementos más emblemáticos de su propuesta es el tendedero, que no solo muestra prendas personales, sino también una serie de fotografías intervenidas en las que salen personas gitanas que cobran un nuevo protagonismo.

«Mi vida es un tendedero; la obra es un tendedero; todo es un tendedero», explica la autora. Este símbolo, profundamente ligado a la experiencia doméstica de muchas mujeres, toma un nuevo significado en la obra al estar cargado de recuerdos y conexiones afectivas.

Agüero interviene viejas fotografías que circulan por Internet utilizando los colores de la bandera gitana (rojo, verde y azul). Así, les otorga una nueva identidad, transformándolas de meros «objetos exóticos captados por la mirada turbia de un extraño» en sujetos activos de su propia historia.

Con ello busca devolver la dignidad a las mujeres gitanas representadas, dándoles voz y visibilidad en un contexto cultural donde a menudo han sido silenciadas o distorsionadas. Las fotos intervenidas conforman un «álbum familiar» que Agüero pretende mostrar con orgullo.

Fuente EFE

Portada Exposición ‘Las gitanas de mi vida’, de Silvia Agüero, en la Parceria, Madrid. EFE/Laura de Grado