Hace cuatro años Sara Pérez, natural de Boiro (A Coruña), no había empezado a tatuar profesionalmente. Hace año y medio no tenía una cuenta en redes sociales para mostrar su trabajo. Sin embargo, hoy suma 24.600 seguidores en Instagram y la última vez que abrió su agenda recibió 1.300 mensajes en cuestión de minutos.
Su estilo «micro realista», con tatuajes de trazo muy fino, han hecho que se interesen por su trabajo en estudios de fuera de Galicia o que hayan acudido a ella desde conocidos influencershasta Ana Peleteiro, quien acudió junto a sus padres para tatuarse juntos unos aros olímpicos.
Así, esta joven boirense de tan solo 23 años ha pasado de dedicarse al maquillaje a triunfar como tatuadora, abriendo su propio estudio en Cabo de Cruz, en su Boiro natal. «Estou cumplindo un soño: fago as tatuaxes co estilo que a min me gusta, tratando sempre de que todos sexan especiais, e estou moi contenta cos clientes que teño», celebra Sara Pérez en una entrevista concedida a Quincemil.
A Sara Pérez siempre le gustó -y se le dio bien- dibujar, pero de pequeña ni se había planteado ser tatuadora: en aquel momento no había ninguna referencia, más allá de tatuajes callejeros o de marineros, estilos que no le gustaban demasiado.
Un día, sin embargo, vio la luz en una charla en la que preguntaban a los alumnos qué era aquello a lo que se querían dedicar, aquello que los hacías felices. «A min o único que me fai feliz é debuxar», pensó entonces.

Tras estos primeros trabajos, Pérez empezó a investigar para dar con la forma más adecuada de plasmar el estilo que a ella le gustaba, con trazos muy finos: el «micro realismo».

Con su estilo ya muy definido se decidió a empezar a subir sus creaciones a su cuenta personal, donde hasta el momento tan solo había compartido trabajos de maquillaje. Sus creaciones hicieron que el estudio pontevedrés Pxa Body Art decidiese contar con ella.
En marzo de 2020 llegó un importante punto de inflexión: Sara Pérez abrió una cuenta de Instagram exclusivamente para mostrar sus tatuajes, @sarapereztattoo, que tuvo un éxito inmediato.
«Fixen o Instagram en plena cuarentena e cinco meses despois xa tiña 8.000 seguidores», relata la tatuadora, quien por aquel entonces abría su agenda cada tres meses y cogía a los primeros que le escribían hasta llenar esos tres meses.
Sin embargo, cada nueva apertura de agenda había más y más gente que se quedaba fuera: si abría a las 12:00 horas, los correos que llegaban un minuto más tarde ya no conseguían su cita.
Una vez en ese punto, Sara lo vio claro: ya tenía trabajo asegurado para varios meses -e incluso años- y podía lanzarse a abrir su propio estudio.
Su estudio lleva abierto en Boiro desde el pasado mes de julio y cuenta con tres cabinas donde, además de trabajar ella misma, también se ponen piercings y planea traer a profesionales de otras partes de España para tatuar como invitados.
Hace escasos dos meses Ana Peleteiro acudió a su estudio con sus padres para conmemorar su medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Tokyo tatuándose los tres los aros olímpicos.
Ahora cuenta con 24.600 seguidores en Instagram y el pasado mes de septiembre, la última vez que abrió su agenda, recibió una auténtica avalancha de peticiones.
En media hora recibió nada menos que 1.300 mensajes, aunque hay trampa: «En moitas mensaxes piden cita para máis dun e incluso para catro ou cinco». Sara hizo el cálculo y, de cerrar todas esas citas, estaría ocupada hasta mediados de 2023.
Por Carlos Rey
Fuente: www.elespañol.es
