La libertad de prensa cayó a su nivel más bajo desde un cuarto de siglo, advirtió este jueves Reporteros Sin Fronteras (RSF) en su clasificación anual, donde varios países de América Latina se ven impactados por una «espiral de violencia y represión».
«En 25 años, el promedio de puntuación del conjunto de países estudiados nunca había sido tan bajo», explicó la oenegé en la nota que acompaña la lista, que cuenta con cinco niveles (de «muy grave» a «bueno»).
RSF atribuye en parte este deterioro al «desarrollo de un arsenal legislativo cada vez más restrictivo, especialmente vinculado a las políticas de seguridad nacional» desde 2001, el año de los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos.
«Los ataques contra los periodistas están cambiando. Siguen asesinando a periodistas, sigue habiendo periodistas en prisión, pero las presiones también son económicas, políticas y legales», dice a AFP Anne Bocandé, directora editorial de RSF.
Estados Unidos, que ya había pasado de una situación «bastante buena» a «problemática» en 2024, año de la reelección de Donald Trump, pierde siete puestos y se sitúa en el lugar 64.
Además de los ataques del presidente estadounidense contra la prensa, «una práctica sistemática», la situación en Estados Unidos se vio marcada por la detención y posterior expulsión del periodista salvadoreño Mario Guevara, que informaba sobre los arrestos de migrantes, según el reporte.
La organización también hace hincapié en los «fervientes defensores» de Trump en América Latina, el presidente argentino Javier Milei y su par salvadoreño Nayib Bukele, cuyos países retroceden igualmente en la lista.
Argentina cae 11 puestos y se sitúa en el puesto 98, mientras El Salvador cede ocho lugares y quedó en el 143. Esta caída se debe, en parte, al deterioro «de los indicadores políticos y sociales, que marca un aumento de la hostilidad y de las presiones gubernamentales hacia la prensa».
Ecuador registró la mayor caída regional en la clasificación, perdiendo 31 posiciones hasta llegar al puesto 125.
Según RSF, la nación suramericana «se enfrenta a una erosión sin precedentes de la seguridad de los periodistas, mientras la violencia vinculada al crimen organizado se expande y unos responsables públicos cada vez más hostiles intensifican la presión sobre la prensa».
También es el caso de Perú (144º, -14), donde cuatro reporteros fueron asesinados en 2025, añadió la oenegé.
Para la organización, es «preocupante» observar que algunas de estas tendencias se asemejan a formas más tradicionales de censura, como la represión estatal y los ataques directos, que prevalecen en países como Nicaragua, Cuba y Venezuela, donde la libertad de prensa copa los niveles más bajos de la región.
Otros países latinoamericanos, en cambio, progresaron, como Brasil (52º), que ganó 58 puestos desde 2022, así como Colombia (102º) y Uruguay (48º).
