Significa que la nueva fórmula, que en un país serio se habría aplicado hace tiempo, hubiera dado un porcentaje de inflación mayor, con lo cual las jubilaciones y salarios deberían haber sido actualizados según dicho porcentaje.
En otras palabras, se le ha estado quitando poder adquisitivo a esta gente.Significa también que hubo y habrá en los bolsillos menos plata y en consecuencia menos ventas, menos producción, más mercado interno parado.
Esto sin contar otras cuestiones netamente políticas que afectan la credibilidad social.
Estas cosas en el Indec, que ya sucedieron en gobiernos anteriores ponen de relieve que los pretendidos cambios en Argentina parece que nunca son tales.
¿Por qué se fue Lavagna? ¿Porque quería establecer la nueva fórmula a la que el Gobierno se opone?
La nueva metodología iba a tomar como referencia datos con patrones de consumo más actuales. El índice actual se basaba en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) del año 2004, una estructura de consumo que quedó obsoleta con resultados poco certeros, frente a los cambios de hábitos de la última década.
Lamentable.
