Opinión de Marisa Plano

¿Qué nos enseña la educación familiar?


Por Marisa Plano

La familia es la base de la sociedad y el primer espacio donde se adquieren los aprendizajes fundamentales para la vida. En este entorno, los niños y niñas desarrollan el lenguaje, interiorizan normas de conducta, aprenden valores y adquieren hábitos que influirán en su desarrollo futuro.

Una escuela de padres es un espacio de información y reflexión sobre aspectos relacionados con las funciones parentales, como la educación de los hijos y el cuidado y atención requeridos para su sano desarrollo mediante la crianza positiva y sin violencia, por eso es conveniente volver a retomar y reabrir la escuela de familia.

La familia es un agente educativo fundamental en la formación de los individuos. A través de la transmisión de valores y normas, la estimulación cognitiva y social y la orientación vocacional y profesional, la familia contribuye de manera significativa al crecimiento y desarrollo integral de cada individuo. Si bien en la familia aprendemos las primeras palabras, como por favor, gracias, para algunos «las palabras mágicas»y también es donde se fomentan valores, se vive virtudes, se establece límites y la misma dinámica familiar y el día a día nos va enseñando a saber esperar turno, hacer ordenado, ayudar y respetar al otro.
El educar emocionalmente en el entorno familiar permite a nuestros hijos expresar sus emociones, hacerse conscientes de ellas y procesarlas en un ambiente seguro y de apoyo. Por tanto, ellos y ellas pueden desarrollar su autoconciencia emocional y conocerse mejor. Tengamos muy presente que la familia influye de manera importante en nuestra personalidad, ya que las relaciones entre los miembros determinan valores, afectos, virtudes y modos de ser que se van asimilando desde el nacimiento. Son patrones que influyen en la conducta y que muchas veces se transmiten de una generación a otra.
En conclusión, el ambiente familiar estimulante y armónico lo debemos construir día a día siendo conscientes y apreciando las diferencias individuales de cada uno de nuestros familiares, elogiando sus virtudes, tolerando los errores que cometemos en la cotidianidad y comunicándonos abiertamente con respeto y empatía.
*Lic. en Ciencias de la Educación