La innovación educativa es un proceso que implica un cambio en la enseñanza y se basa en cuatro elementos fundamentales: las personas, el conocimiento, los procesos y la tecnología.
Los cambios vertiginosos del mundo obligan a los sistemas escolares a repensar y rediseñar las prácticas de la enseñanza y aprendizaje. Ante nuevas formas de entender el mundo, la innovación educativa ofrece nuevas maneras de enseñarlo dado que propone dar respuestas nuevas a problemas viejos.
La innovación educativa, entonces, intenta impactar positivamente en los procesos de enseñanza y aprendizaje; orientando sus esfuerzos hacia la mejora continua y la transformación constante, en función de mejorar algún aspecto en relación con los demás integrantes de la Institución.
Las nuevas propuestas educativas con base en el desarrollo de habilidades y competencias, asignan al docente un lugar nuclear respecto de la responsabilidad que le corresponde en el desarrollo de esas competencias; adquiriendo un rol clave en el diseño, implementación y evaluación de un proyecto de innovación, es decir se trata de que opere como faro de guía en los momentos claves del proceso educativo.
Dejemos en claro que innovar en educación supone la búsqueda de un liderazgo proactivo en el sentido de otorgar herramientas a los estudiantes para enfrentar los desafíos del mundo actual, no en el sentido de saberes estancos , sino como competencias que permitan ir por más.
La innovación, por lo tanto, ha de operar en dos niveles entendidos estos como el liderazgo individual, pero también, en términos más amplios, en tanto posibilita el desarrollo de nuevas capacidades y estrategias que apuntan a la mejora continua en donde siempre el real protagonista es el estudiante.
Por Marisa Plano
Lic. en Ciencias de la Educación.

