La diversidad funcional es inherente al ser humano. Cada persona incorpora un modo singular de funcionamiento. La diversidad funcional es el resultado de tener en cuenta todas las formas posibles de manejarnos en la vida.
Respetar la diversidad funcional en una sociedad implica garantizar la expresión de todas las formas diferentes y posibles de funcionamiento.
Debemos proyectar hacia una serie de iniciativas que planeen una revisión del diseño de los entornos, explorando las posibilidades de un nuevo enfoque en el que la idea de diversidad funcional sea el punto de partida en el desarrollo de los procesos de diseño.
No olvidemos que la discriminación por motivo de discapacidad es experimentada por millones de personas en el mundo. Nos desenvolvemos en sociedades en las que se establecen patrones de “normalidad” que llegan a definir la manera de funcionar física, sensorial y psicológica, que por lo general no favorecen a incluir otros modos de funcionamiento.
Trabajemos con un nuevo discurso en el cual, al hablar de inclusión, la prédica se haga luz en la acción.
Lic. Marisa Plano
Asesora de inclusión educativa y social.
