Se presentó un nuevo estudio realizado por el Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Alimentación (CEPEA) y el mismo aporta evidencia relevante sobre el potencial de incorporar alimentos cotidianos para cerrar brechas nutricionales clave, como el calcio. Del.estudio surge qye solo un 12% de la población infantil, por ejemplo, alcanza un nivel alto y satisfactorio en la dieta
El trabajo, titulado “Calidad de dieta en niños/as entre 4 y 9 años y en mujeres adultas en 4 ciudades de Argentina y modelización de los efectos de un consumo regular de yogur sobre la ingesta de nutrientes críticos”, analizó patrones alimentarios y simuló el impacto de sumar yogur en forma diaria a la dieta.
El estudio incluyó una muestra de 315 niños y niñas de entre 4 y 9 años y 375 mujeres adultas de Rosario, Tucumán, Gualeguaychú y Ciudad de Buenos Aires. A través de una encuesta de frecuencia de consumo de alimentos (FCA), aplicada por nutricionistas, se evaluaron 67 alimentos agrupados en categorías nutritivas (como verduras, frutas, legumbres, lácteos y carnes) y otros de consumo ocasional.
A partir de estos datos, se clasificó la calidad de la dieta en tres niveles (alta, media y baja) y se identificaron déficits en nutrientes clave. Los resultados muestran que la calidad alimentaria presenta amplias oportunidades de mejora: solo el 12% de los niños alcanza una calidad de dieta alta, mientras que el 61% se ubica en un nivel medio y el 26% en un nivel bajo.
El profesor Sergio Britos, director de CEPEA remarcó que “uno de los hallazgos centrales es la alta prevalencia de ingesta insuficiente de calcio: afecta al 49% de los niños, lo que convive con un patrón alimentario caracterizado por un bajo consumo de verduras, frutas y legumbres -cercano al 90% de inadecuación- y una presencia más frecuente de alimentos de origen animal”
el consumo de 1 yogur por día reduce de manera significativa la prevalencia de ingesta insuficiente de calcio en la población infantil. En el escenario más favorable, esta reducción alcanza el 40%, lo que evidencia el potencial de un alimento accesible y culturalmente incorporado para mejorar la calidad nutricional.
De hecho, además de aportar calcio, el yogur permite incorporar microorganismos vivos para robustecer la microbiota intestinal, que ocupa un rol relevante en la salud general tanto en niños como en adultos. Además, existe evidencia científica de que el organismo absorbe mejor el calcio que aporta el yogur, respecto de otras fuentes de este mineral, gracias al proceso de fermentación que atraviesa este alimento.
