No aprovechamos al máximo nuestra inteligencia colectiva


Hace poco me hablaron de un interesante y extenso artículo acerca de la inteligencia colectiva publicado por Il Post, que habla de los principales estudios que han demostrado su efectividad y que detallan la importancia e impacto positivo que puede tener en nuestra sociedad el hecho de considerar diferentes puntos de vista.

Pero empezamos por el principio. En primer lugar, ¿qué es la inteligencia colectiva? Contrariamente a la inteligencia individual, la inteligencia colectiva es, como el término indica por sí mismo, la participación de la inteligencia individual y, por lo tanto, de opiniones y pronósticos, entre un grupo que piensa en conjunto con el objetivo de crear una solución en común. Además, esto se puede observar en el reino animal si nos fijamos en la teoría de la inteligencia emergente. En otras palabras, podríamos definirlo como un trabajo en grupo intenso, donde todas las opiniones importan y tienen cabida – mientras más diversas y contrarias sean las ideas de cada miembro, más preciso será el resultado – y donde habrá más y menos gente inteligente, especialmente porque la inteligencia individual de los miembros no define la inteligencia colectiva. Y, en este sentido, me gustaría citar las palabras que Anita Williams Woolley, investigadora de la Carnegie Mellon University que realizó un estudio sobre el tema con 700 personas, escribió para El País:

Los equipos más inteligentes se caracterizaban por tres características. Primero, los que contaban con más mujeres funcionaban mejor que aquellos equipos con más hombres. Segundo, los miembros de los equipos más inteligentes sacaban mejor puntuación en una prueba llamada “Leer la mente en la mirada”, que mide hasta qué punto puede una persona hacer deducciones basándose en fotografías de los ojos de otros. Por último, en los equipos más listos, los miembros contribuían de forma más repartida a las discusiones en grupo, en lugar de dejar que las dominaran una o dos personas.

Ahora que nos hemos hecho una idea de qué es y cómo funcionan los mejores grupos, es interesante ver cómo se utiliza hoy en día esta forma de inteligencia en Internet. Como James Surowiecki, quien también escribió The Wisdom of Crowds en 2004, menciona en The New Yorker, lo único que se necesita es echar un vistazo a cómo funcionan los algoritmos de Google, así como el contenido de Tripadvisor, o incluso de Wikipedia; todos son producto de la inteligencia colectiva si lo pensamos bien, considerando que cada calificación, cada enlace en el que hacemos clic y cada contenido se suman al concepto de no saber y quizás no estar de acuerdo con la otra persona que usa y busca ese mismo contenido pero, al mismo tiempo, haciéndolo mejor y más eficiente para todos los que usan los mismos sitios web o motores de búsqueda, sin mencionar, por supuestos las compras online.

Sin embargo, esto se complica un poco más cuando queremos discutir nuestros puntos de vista porque, como podemos encontrar en todos los artículos anteriores citados, conocer las opiniones de otras personas puede influir en las nuestras y, por tanto, nuestra solución colectiva puede ser menos precisa, especialmente en Internet, donde es posible que muchas personas y empresas escriban críticas y declaraciones falsas.

En cualquier caso, podemos confirmar que, aunque sea de forma individual, considerar una idea completamente contraria a la nuestra puede ayudarnos a encontrar mejores soluciones a nuestras necesidades porque, aunque no estamos preparados evolutivamente para disentir y tendemos a intentar encontrar consensos, No es precisamente estar de acuerdo y expresar nuestra idea, por más opuesta que sea, lo que puede y ayudará al colectivo en el que nos encontramos, ya sea un grupo de amigos, una organización o una empresa, por ejemplo. En palabras del escritor y periodista británico Ian Leslie, citado en el artículo de Il Post mencionado anteriormente:

El desacuerdo es una forma de pensar, quizás la mejor que tenemos, fundamental para la salud de cualquier empresa compartida, desde el matrimonio hasta el trabajo y la democracia. […] Este descubrimiento contradice una opinión común en las administraciones y la política, según la cual es mejor buscar consensos en los procesos de toma de decisiones grupales.

Volviendo a cómo esto funciona en Internet y concluyendo con una idea de Anita Williams Woolie:

Tendremos que seguir desarrollando nuestra capacidad para fomentar relaciones interpersonales productivas en la Web, así como tecnologías que ayuden a mejorar la inteligencia colectiva. Y cuando juntamos estas ideas, podemos empezar a pensar en organizaciones virtuales que son mucho más amplias, y mucho más inteligentes, que las que existían en el pasado.

Si tenemos en cuenta todo lo anterior, podemos decir con seguridad que “compartir es cuidar” y, en este caso, podemos aplicarlo para compartir nuestras tomas, pensamientos e ideas individuales dentro de colectivos para encontrar las mejores soluciones juntos, ya que pueden ayudar a las grandes instituciones y organizaciones internacionales, quizás incluso a toda la humanidad algún día, mediante la explotación de este tipo de inteligencia. Nunca ha sido tan positivo estar de acuerdo en estar en desacuerdo.

Fuente: wwww.freedamedia.es

Por Elena G.