Reinserción y medioambiente

Mujeres que tejen una segunda oportunidad en la vida

Un grupo de internas de una penitenciaría española realiza un taller en el que tejen bolsos con plástico reutilizado. Además de apostar a vivir dignamente tras haber cometido errores que las llevaron a la cárcel, colaboran con un mundo más sustentable.

El taller es impulsado por el Arzobispado de Valencia y las participantes son mujeres que están en un régimen de semilibertad. Viven en un departamento gestionado por el Arzobispado en dicha ciudad. “Surgió la idea de este taller, implicando a estas mujeres que luchan por su reinserción, para potenciarlas y poner en valor la labor que realizan”, explica Víctor Aguado, responsable de la Pastoral Penitenciaria.

Quienes realizan el taller lo difundieron a través de un video denominado “Ellas”, realizado por un grupo de jóvenes voluntarios que quisieron colaborar con su lucha “por reintegrarse en la sociedad e intentar cambiar la situación de marginalidad que sufren los internos penitenciarios”, apunta Aguado.

Los talleres se desarrollan los viernes, en los que las nueve alumnas tejen durante cuatro horas además de los bolsos, vínculos y complicidad entre ellas. “Creo que es algo innato en los grupos de mujeres que tejen juntas, hablan de la familia y amigos, la pareja, el cuidado de los niños, feminismo, la actualidad”, comentó Noelia Coll, artesana valenciana y responsable del taller, junto con Yasmina Benabdelkrim y Paula Camarasa, encargadas de la dirección artística y del diseño de los bolsos, respectivamente.

Las organizadoras contaron que las mujeres se mostraron muy interesadas en el proyecto y tienen deseo de que se extienda en el tiempo, para que puedan sumarse más mujeres.

Un bolso grande, cien bolsas menos en el mar

El taller, además de ser un medio para la reinserción, desarrolla el proyecto denominado “Bags made out of bags”, es decir, bolsos hechos de bolsas. Consiste en confeccionar a mano bolsos de diseño con hilos de plástico reciclados, “una idea que surgió de una exposición para concienciar sobre la inmensa cantidad de plástico que usamos y desechamos y que acaba en el mar, y de un bolso que hizo con bolsas de plástico la tía de Paula, llamada Carmen, hace ya 20 años”, detalla Coll.

Cada bolso se venderá con una etiqueta que indique las bolsas que se han usado para hacerlo y las horas empleadas, quién es la autora, para dar valor al trabajo de estas mujeres, que además recibirán un porcentaje de la venta.

El beneficio de la reinserción “es evidente, pues las mujeres en tercer grado reciben herramientas individuales para sentirse capaces de introducirse en el sector laboral ya que aprenden la técnica del croché y habilidades perdidas, como utilizar las manos, además de aprender a leer patrones, dar volumen y contar puntos”, subraya Coll.

A este beneficio se suma otro igualmente fundamental: el medioambiental. A partir de una bolsa hacen hilo continuo y con él, los ovillos que transforman en un bolso, y cuentan con siete modelos distintos. De hecho, para hacer un bolso pequeño emplean unas 30 bolsas de plástico de supermercado y seis horas de trabajo, mientras que para uno grande, entre 80 y 100 bolsas y alrededor de 10 horas.