Una nueva investigación publicada en la revista «Human Reproduction» develó que exponerse más al sol y las camas de bronceado no solamente aumentan las posibilidades de que una mejor desarrolle un melanoma maligno, sino también pueden vincularse a un mayor riesgo de tener endometriosis.
El estudio se realizó a más de 116.000 mujeres en Estados Unidos. El mismo indicó que el riesgo de la endometriosis aumentó en mujeres jóvenes cuanto más se han expuesto a camas de bronceado, horas al sol o mayor uso de protector solar durante la adolescencia y la edad adulta.
Así y todo, también demostró que las mujeres que vivían en partes del país con altos niveles de luz ultravioleta durante todo el año, como el sur de Estados Unidos, tenían menos probabilidades de ser diagnosticadas. La endometriosis es una patología dolorosa en la que tejido similar al revestimiento del útero comienza a crecer en otros lugares como los ovarios y las trompas de Falopio.
«Las investigaciones anteriores sobre las consecuencias para la salud a largo plazo de la endometriosis han sugerido que las mujeres con endometriosis tienen un mayor riesgo de melanoma», remarcó la directora de la investigación, profesora Leslie Farland, de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Arizona.
«Si bien se desconocen los mecanismos exactos que subyacen a la asociación entre la endometriosis y el melanoma, varios estudios han descubierto un mayor riesgo de endometriosis en mujeres sensibles a la luz del sol, que no se broncean fácilmente y que tienen el pelo rojo, los ojos claros, pecas o un elevado número de lunares. Estas asociaciones pueden reflejar un trasfondo genético común entre la endometriosis y el melanoma, o una asociación subyacente entre la exposición al sol y el riesgo de endometriosis», detalló.
Los investigadores descubrieron que, en comparación con aquellas que nunca había usado camas solares, las que lo hicieron seis o más veces al año en su adolescencia tuvieron un 19% de aumento del riesgo de la enfermedad. Si las usaron seis o más veces al año entre los 25 y 35, tenían un riesgo 24% mayor, y si usaban camas solares tres o más veces al año durante ambos períodos de sus vidas, tenían un 30% mayor riesgo de endometriosis.
En síntesis, cinco mujeres de cada 100 podrían desarrollar endometriosis durante un período de seguimiento promedio de casi 14 años por persona si nunca hubieran usado camas de bronceado, mientras que siete de cada 100 lo desarrollarían si usaran camas solares más de tres veces al año.
Por otra parte, un historial de cinco o más quemaduras solares entre las edades de 15 a 20 años se asoció con un 12% más de riesgo de endometriosis en comparación con las mujeres que nunca se habían quemado por el sol. Y cuanto al uso del protector solar, las mujeres que lo usaban regularmente presentaron un 10% más de riesgo.