Hoy y siempre debemos tratar de formar buenos seres humanos, personas con éxito vital capaces de sentirse a gusto con ellos mismos, confiados en sus posibilidades y en las decisiones que toman, personas que aporten y agreguen valor a la sociedad y que se pueden adaptar a lo que les venga en la vida.
Para ello es necesario animar a los alumnos a mejorar sus capacidades y habilidades a través de la autorregulación emocional, el esfuerzo, la dedicación y mentalidad de crecimiento. Generar altas expectativas y climas emocionales positivos en lo que se asume con naturalidad el error , se colabora, contribuye y participa activamente para activar el proceso de enseñanza.
La exploración como herramienta potenciadora de la curiosidad y el asombro, el estímulo de la atención y motivación a través de la sorpresa, desafíos y retos , hacen que se consiga un aprendizaje más eficiente.
Apostemos a trabajar para conseguir personas autónomas, responsables, tolerantes, solidarias honestas y empáticas , con sentido crítico, de mentalidad abierta , capaces de valorar con gratitud a sus familias, amigos y a toda persona en general. En definitiva, formemos personas con hábitos sólidos que los hagan mejores ciudadanos, personas que integren el Saber con el Ser , que tomen responsabilidad sobre su felicidad y su aprendizaje de vida.
En pocas palabras …. Tratando de formar mejores personas caminaremos en la didáctica de una educación para un verdadero desarrollo sustentable, dando paso a un mejor futuro de nuestros niños y niñas .
Por Marisa Plano
Lic. en Ciencias de la Educación
