Javier Milei realizó ayer miércoles en el Palacio Libertad un homenaje a Adam Smith, el economista inglés. Como ya es su costumbre, criticó ásperamente a periodistas, opositores y empresarios.
Milei compartió un panel con el diputado nacional Adrián Ravier, director del think tank libertario Fundación Faro, y con el economista Juan Carlos de Pablo.
Reivindicó la obra de Smith y sostuvo que el proceso tecnológico no genera desempleo. “Es una estupidez del tamaño de una casa”, marcó.
También reivindicó indirectamente el cambio de modelo al que apela su gestión, con ingreso de importaciones y competencia con los productos del exterior. “Se necesita un mercado flexible”, afirmó el Presidente.
Durante el acto Milei recordó una frase que la atribuyó al asesor Santiago Caputo: “Hemos evolucionado tanto como sociedad que estamos haciendo hablar y pensar a las piedras”, hubo aplausos del auditorio, menos de Karina Milei, quiense mantuvo inmutable, sin batir palmas.
El primer mandataro ponderó al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, y criticó la ley de alquileres que oportunamente propuso Daniel Lipovetzky, al que no nombró pero llamó “comunista pelotudo”.
Dijo que “estamos de cara a empezar un fuerte proceso de crecimiento, a pesar del ajuste que hicimos». “El primer año, diciembre de 2024 contra diciembre de 2023, crecimos 6,6% en el EMAE desestacionalizado; le guste o no a la prensa y a todos los que odian el modelo de la libertad porque necesitan defender sus privilegios de casta. Ya sea la casta empresarial, los políticos chorros, los nacionalistas de pacotilla, los empresarios prebendarios, los periodistas pauteros o profesionales, que viven defendiendo estas ideas siniestras”.
“Si seguimos por esta senda, vamos a seguir creciendo”, dijo Milei, aunque la realidad del mercado interno no parece decir lo mismo, claro
En el marco de un discurso en enrevesado, se ocupó luego del tema de la moral: “¿Por qué es importante discutir la moral? Van a venir los zurdos de mierda a amenazar, a putear, con la distribución del ingreso, la desigualdad… Si nosotros perdemos esa batalla, vamos a estar cediendo frente a la justicia social y a lo que generó la decadencia argentina (…). Ellos se arrogan ser los dueños de la moral y es falso; no son los dueños de esa bandera. Esa bandera es nuestra y hay que traerla para nosotros. De altruistas no tienen un carajo y no tienen evidencia empírica. Su modelo siniestro siempre fue un fracaso y mataron 150 millones de seres humanos. ¡Las pelotas que van a tener la moral de su lado!“.
Terminó su mensaje con la consabida fórmula: “¡Viva la libertad carajo! ¡Hagamos grande a la Argentina nuevamente!“
