Más de 100.000 puestos de trabajo perdidos en la industria textil


Mario Giambattistelli, presidente de la Cámara Industrial de la Indumentaria Rosario,  calificó la situación de las textiles como “catastrófica” y alertó por un deterioro a nivel nacional, donde el rubro perdió más de 100 mil puestos de trabajo y registró cientos de quiebras desde 2023.

La industria textil atraviesa uno de sus peores momentos en Rosario. Según referentes del sector, en los últimos dos años y medio se perdieron más de 20 mil empleos formales y cerraron al menos 50 empresas, en un contexto marcado por la caída del consumo, la apertura de importaciones y altos costos de producción.

El diagnóstico fue expuesto por Mario Giambattistelli, presidente de la Cámara Industrial de la Indumentaria Rosario, quien calificó la situación como “catastrófica” y alertó por un deterioro que también se replica a nivel nacional, donde el rubro perdió más de 100 mil puestos de trabajo y registró cientos de quiebras desde 2023.

En el plano local, el impacto es visible: unos 300 comercios vinculados a la indumentaria bajaron sus persianas en la ciudad. Las empresas que continúan en actividad trabajan con apenas el 25% de su capacidad productiva, mientras que la ociosidad alcanza niveles cercanos al 70%.

Además, el sector presenta un alto nivel de informalidad laboral, estimado en un 60%, lo que agrava aún más el panorama social. “Si las empresas no logran sostenerse, esa informalidad directamente desaparece”, advirtieron.

Importaciones, contrabando y competencia desigual
Uno de los principales reclamos del sector es el impacto de la apertura de importaciones y el ingreso de mercadería extranjera, principalmente desde Asia. Denuncian una competencia desleal que incluye contrabando y el crecimiento de envíos internacionales de ropa usada.

También apuntan contra plataformas globales de comercio electrónico que ofrecen productos a precios muy por debajo de los costos locales, lo que vuelve imposible competir para la industria nacional.

A la presión externa se suma la carga tributaria. Según estimaciones del sector, más del 50% del costo de producción de una prenda corresponde a impuestos, lo que reduce la rentabilidad a niveles mínimos.

En este escenario, muchas empresas operan con márgenes casi inexistentes o directamente a pérdida, mientras intentan sostener la actividad frente a la caída del consumo y el aumento de tarifas y alquileres.

El panorama deja a la industria textil en una situación crítica, con fuerte impacto en el empleo y sin señales claras de recuperación en el corto plazo.