El año pasado el Hospital Garrahan dio a conocer un estudio donde se detectaba que los lactantes hijos de madres veganas o vegetarianas tienen mayor riesgo de deficiencia grave y compromiso neurológico debido a la deficiencia de vitamina B12.
Es muy importante que las embarazadas que siguen este tipo de dieta alimenticia la complementen.
Todo este estudio surgió cuando llegó al hospital un paciente de siete meses con retraso madurativo, convulsiones, hipotonía y falta de succión. A partir de ahí se analizaron las causas y se decidió llevar a cabo una investigación más profunda. El resultado fue que se encontró un patrón común en varios pacientes, eran todos hijos de madres veganas o vegetarianas que no habían sido suplementadas con vitamina B12 durante el embarazo y la lactancia.
Esta vitamina es esencial ya que no puede ser producida por el organismo humano. Para poder tener la cantidad necesaria que se requiere para la buena salud hay que ingerir carne, leche, huevo, legumbres. En el supuesto caso que se lleve adelante un dieta que no incluya estas cosas es indispensable suplirla.
A partir de esta investigación los responsables de la misma explican que es necesario considerar el déficit de B12 como diagnóstico diferencial en las niñas y niños pequeños con enfermedad neurológica. Lo que significa que se recomienda a los pediatras prestar atención ante la sospecha de carencia de B12 en casos de “deterioro neurológico sin causa aparente o la aparición de anemia megaloblástica o pancitopenia.
Ante los casos estudiados se realizó el dosaje de vitamina B12 a los pacientes y sus madres y se encontró que eran extremadamente bajos. Los médicos que llevaron adelante la investigación explicaron que el objetivo no es oponerse a la decisión alimentaria de las madres sino advertir que si una embarazada decide mantener este hábito tiene que estar bien suplementada para que el bebé no corra riesgos. Es bueno decir que las dietas vegetarianas planificadas y controladas son adecuadas para todas las etapas de la vida, que incluyen el embarazo, la lactancia, la infancia y la adolescencia, incorporando los suplementos dietarios necesarios. No obstante hay que informar que se comprobó que dentro de la población vegetariana la falta de esta vitamina afecta al 62% de las embarazadas y también en distintos porcentajes a niños y adolescentes.
La dieta es algo personal y hay que respetarla pero es importante consultar a un nutricionista para que realice un trabajo asistencial planificando en conjunto con el paciente para lograr un balance que permita que no le falten nutrientes al organismo y de esa forma no correr riesgos innecesarios que se pueden evitar incorporando a tiempo los distintos suplementos.