Las plumas, las faldas y vestidos extravagantes, las arrebatadoras improvisaciones de jazz, ¡solo pensar en esto me dan ganas de bailar algunos pasos de los bailes de los años 20! Recuerdo cuando vi publicado el libro Midnight in Cairo: The Divas of Egypt’s Roaring 20’s, supe que tenía que dejar que me sumergiera en las magnéticas y misteriosas historias de las mujeres egipcias que vivieron en el bullicioso distrito de Ezbekiyya en El Cairo durante el período de entreguerras.
Como señaló el autor, Raphael Cormack, las vidas de estas mujeres legendarias de las que os vamos a hablar no solo están pobremente indocumentadas, sino que la documentación se encuentra principalmente en árabe o, a veces, en francés. Por eso, como traductora, valoré mucho cómo su trabajo reconoció y valoró la traducción como un arte capaz de transmitir historias y contenido cultural durante siglos, colocando merecidamente a los traductores y su trabajo en altos niveles culturales y sociales. Por lo tanto, no puedo esperar a presentaros lo que yo llamo para mí misma Las rugientes mujeres del Cairo (que remite a la versión inglesa del dicho “the roaring 20s” que en español se traduce como “los locos años 20”):
Rose Al-Youssef y el poder de una voz
Nacida a finales del siglo XIX en lo que hoy es el Líbano, pobre y huérfana, llegó al Cairo donde fue descubierta por el actor y director Aziz Eid, quien fue su mentor y trabajó con ella durante toda su carrera como actriz.
Después de años trabajando como actriz protagonista y ya cansada de la dinámica en el Teatro Ramses, Rose lanzó su revista Rose al-Youssef, inicialmente una revista exclusivamente teatral y, más tarde, principalmente política. En octubre de 1925, se publicó el primer número con una portada titulada: “En nombre del arte y el buen trabajo, aquí hay un nuevo esfuerzo”. Con éxito, Rose se mantuvo al mando hasta que, en los años 40, decidió pasar el testigo a su primer hijo, Ihsan Abd al-Quddus. Podemos decir que estaría orgullosa de saber que su revista todavía se publica hoy.
Sin embargo, Cormack discute si la revista fue “consistentemente feminista”. Una de las razones podría ser porque, a pesar de su esfuerzo en la década de 1930 por contratar a un grupo de distribuidoras egipcias, que fracasó cuando fueron atacadas por vender una revista tan inmoral, el personal de las oficinas de la revista fue “abrumadoramente masculino”. La gente empezó a pensar que Rose se había vuelto mucho más masculina por el hecho de que era una persona seria, decidida y ambiciosa en un contexto histórico en el que este era un problema misógino curioso en las vidas de nuestras divas egipcias.

Fatima Rushdi, una actriz cuyo nombre debería hablar por sí solo
Nacida en Alejandría en 1908 y pobre de cuna, a principios de la década de 1930, fue una de las actrices más famosas de todo el mundo árabe.
Como parte del grupo de Ramsés, cuando Rose al-Youssef se fue en 1925, Fatima Rushdi se convirtió en la nueva líder. Sin embargo, su ambición era mayor que la de su predecesora: creó su propia compañía teatral, la compañía de Fatima Rushdi, que terminaría fusionándose con la compañía Ramsés y que se hizo famosa en todo el mundo árabe.
Sin embargo, esta dama valiente cumplió su verdadero sueño cuando produjo su propia película, The Marriage, que se estrenó en El Cairo el 19 de enero de 1933 como la primera película egipcia escrita y dirigida por una mujer. Y, ante lo varonil que la percibía la gente, respondió:
Hago absolutamente todo lo que debe hacer una mujer. Mi mente trabaja constantemente, mi cuerpo pesa y esta agotado. Mis ambiciones son más grandes que mi mente y más fuertes que mi cuerpo. […] ¿Qué quieren decir con feminidad?

Fatima Sirri hizo responsable a un hombre rico
Cantante en el Teatro Ramses, una vez actuó en la villa de la aristócrata Hoda Shaarawi, parte del movimiento feminista en Egipto, y se enamoró de su hijo Mohammed Shaarawi Bey, con quien se casó en secreto (su familia nunca aceptaría su relación) y con quien tuvo una hija.
En los años siguientes, Fátima sufrió mucho: sufrió los celos de su esposo quien le pedía que dejara de trabajar y la acusaba constantemente de quererlo por su dinero. Cuando el amor se esfumó y su marido trató de abandonar a Fátima y a su hija, ella no se quedó callada como él esperaba; certificado de matrimonio en mano, y habiendo escrito una carta a su madre que trató de pagarle, Fatima llevó a Mohammed a los tribunales.
Sobra decir que los medios de comunicación se volvieron locos: ¡una joven de origen irrespetuoso y de clase social baja lleva a un aristocrático a los tribunales! Al final, Mohammed Shaarawi tuvo que pagar la pensión alimenticia a su esposa y la manutención a su hija; el caso se convirtió en un gran ejemplo de cómo los ricos ya no podían hacer lo que quisieran con la clase baja.
Las cantantes competidoras (aparentemente) : Mounira al-Mahdiyya y Oum Kalthoum
Si se lo permitís, me gustaría usar la metáfora del “ratón de campo y de ciudad” para ayudaros a comprender como de distintos eran los orígenes de estas magníficas mujeres: Mounira al-Mahdiyya, siendo el ratón de la ciudad, había viajado y actuado por todo el mundo árabe, mientras Oum Kalthoum provenía de una familia rural y conservadora y comenzó su carrera cantando exclusivamente canciones religiosas.
Oum Kalthoum está considerada el ícono más popular en la historia de la música árabe. A lo largo de su carrera, fue dueña de un teatro y retransmitió sus conciertos por la radio, llenando los hogares del pueblo egipcio y tocando sus corazones. Además, en 1942 estableció el Sindicato de Músicos Egipcios, donde fue elegida presidenta y gestionó iniciativas para mejorar la vida del colectivo.
Para que os hagáis una idea de la popularidad de Oum, el 3 de febrero de 1975 a las 6:00 pm, fue el primer ministro de Egipto quien anunció su muerte, y como informó The New York Times: “Cientos de miles de egipcios y visitantes de otros países árabes se movieron como un río a través de El Cairo en una procesión fúnebre “.

A diferencia de Oum, Mounira pasó la mayor parte de su tiempo en el extranjero y se volvió demasiado progresista y vulgar para el gusto del Cairo – sus espectáculos de danza del vientre fueron prohibidos. Por lo tanto, puede que no sea recordada como la más popular, pero, como señaló Maha ElNabawi en una entrevista del Middle East Institute, allanó el camino para aquellas artistas egipcias contemporáneas con metodologías de composición que eran dinámicas de composición no jerárquicas y “completamente democráticas” donde todos los miembros del grupo tenían voz.
Mounira dio voz a otra idea sobre Egipto: colorido, glamoroso y transgresor, y con sus canciones sobre amantes de piel oscura, su devoción al zar [Nota del editor: Zar es una tradición de posesión espiritual y curación popular en el Cuerno de África y algunas regiones de Oriente Medio], y su grupo de bailarines sudaneses, también dejó en clara la conexión que existe entre Egipto y África.

Aziza Amir, la cineasta
En 1924 se inicia en el mundo del teatro con la compañía Ramsés pero su carrera se paraliza, posiblemente debido a una depresión. Cuando regresa, su objetivo era cumplir el sueño de toda su vida de trabajar en el cine.
Junto al actor Vedad Urfy fundó la compañía, “Isis Films”, a la que dio nombre por la diosa, donde planeaban hacer películas sobre “la grandeza de los árabes y la gloria de los faraones”. Pero, antes de su estreno, vio que la edición que había hecho Urfy era un desastre y decidió volver a editar la película ella misma. “Layla” se estrenó el 16 de noviembre de 1927, “y fue aclamada como la primera película egipcia”.
También estaba haciendo política: una crítica de los roles de género del Egipto moderno, que a menudo obligaba a las mujeres a casarse en contra de su voluntad y permitía la obsesión de los hombres egipcios por las mujeres extranjeras.

Las salas de cabaret de Badia Masabni
Como también podemos leer en este artículo de The Guardian, Masabni, de Damasco, fue una de las primeras mujeres árabes en volar en avión y su club se convirtió en el centro de la escena del cabaret árabe de El Cairo, con sus diferentes salas – salas de espectáculos.
Badia era una superestrella, pero no siempre había sido así:
Se las ingenió para hacer eso porque tuvo un gran éxito en administrar su propio dinero y ejercer control e independencia sobre su carrera. […] Creó un área segregada para las mujeres, donde podían sentarse si no querían mezclarse con los hombres, e introdujo matinés, que eran exclusivamente para mujeres. En ellos no se permitía la entrada a los hombres.

Me gustaría concluir con las palabras que Rose Al-Youssef le escribió a su hijo cuando le transmitió su legado, como fuente tanto de inspiración como de reflexión para cualquiera de nosotros que necesite recordar que todavía hay batallas sociales por librar y que el legado de las mujeres que nos precedieron y allanaron el camino para una sociedad progresista no ha de ser subestimado:
No importa lo importante y famoso que seas, no te dejes llevar por la vanidad. La presunción es mortal. Por mucho que ganes en años, no permitas que la vejez oscurezca tu pensamiento… se siempre joven de pensamiento, corazón y afecto. Lucha contra la opresión, donde sea que estés, y mantente siempre del lado de los débiles y en contra los poderosos. Nunca te preguntes el precio a pagar.
Por Team Freeda
Fuente: freedamedia.es
