Por Sofía Dalonse
«El Paraná no se toca» transitó una semana activa y emotiva. No solo conmemoró el «Día de los humedales», establecido el 2 de febrero, sino que celebró, además, sus 14 años de trabajo. Con el objetivo primordial de cuidar el río y el medioambiente, este grupo de rosarinos autoconvocados se mantiene unido y renueva constantemente este compromiso.
En diálogo con CLG, Marina Pagliaroli, referente del equipo, expresó: «El grupo cumplió 14 años de militancia y en el recorrido de estos años,en los quehaceres y sentires que hemos tenido, fui escuchando a mis compañeros, aprendiendo y descubriendo que éste era mi lugar de militancia».
Al hablar de los inicios, relató: «En una de las primeras reuniones que hacíamos en La Toma en el 2017, un compañero me dijo que el artículo 41 de la Constitución tenía que ser mi lema; un artículo maravilloso que manifiesta que los habitantes deben gozar de un medioambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y las actividades productivas. Todos tenemos también el deber de preservarlo, y en esa palabra asumí mi deber como ciudadana de preservar el ambiente«.
Y continuó: «Obviamente, que la militancia es esfuerzo, vocación, tiempo, recursos destinados a logros casi utópicos, atravesada por una enorme deuda con la sociedad en temas relacionados con el ambiente, las estructuras políticas partidarias que se alternan en los sucesivos gobiernos, dejan a su paso el pasivo de las generaciones venideras que deben enfrentar un incierto pronóstico. Esto lo vemos cotidianamente en los últimos años de manera acelerada, un sistema que avasalla los bienes naturales comunes hasta que muchos de ellos desaparecen y van ganando la contienda contra la vida en una actitud cada día más evidente, autodestructiva de nuestros bienes comunes. Como ciudadanos, debatimos entre las necesidades primordiales que tenemos, siendo que entre ellas va tomando cuerpo la urgencia de integrarnos a un ambiente degradado y avasallado, que necesariamente deberá reconstruirse».
Según expresó, esta tarea parece inalcanzable, pero al juntarse es mucho más liviana, destacando que la salida siempre es «colectiva».
Marina explicó que «El Paraná no se toca»es un grupo de rosarinos que surgió de manera espontánea por tener una relación directa con el río, en su mayoría son kayakistas. Según detalló, el grupo empezó a formalizare y tomar forma cuando el gobierno de Entre Rios aprobó una ley en 2011 que permitía la instalación de una arrocera en el humedal por 99 años: «A partir de las reuniones que empieza a tener el grupo, esta ley se logra derogar y con esta primera acción se constituye formalmente. Es un grupo abierto, autoconvocado que se reúne por amor al río. No respondemos a ninguna bandera política/ partidaria, solo abogamos por un uso sustentable de los humedales». Asimismo, aseguró que hoy abundan discursos institucionales de compromiso ambiental, pero persiste la indiferencia frente a formas de producción y acumulación que rompen las tramas ecológicas: «Este desprecio atraviesa tanto al poder corporativo como a distintos estamentos del estado, habilitando por omisión o por acción, la destrucción territorial. Como grupo autoconvocado, junto a otras organizaciones, somos los primeros en sentir este desprecio que deja como consecuencias: inundaciones más frecuentes, pérdida de la biodiversidad, deterioro de la calidad del agua, la salud, el trabajo y la forma de vida que dependen del rio y sus humedales«.
También explicó que trabajan en tres ejes que tienen que ver con la acción directa: en principio, la visibilización del conflicto y las acciones pendientes al solucionarlo. Otro de los ejes, es el jurídico-legal y, por último, el educativo.
Respecto a las iniciativas, comentó: «En estos años, hemos realizado muchísimas acciones lo cual nos ha permitido encontrarnos y conocernos con otros espacios de militancia, organizaciones, asambleas y nos fuimos acompañando en la lucha. Formamos parte de diversos colectivos, entre ellos, la Comisión Multisectorial del Legado Deliot y desde el 2012 venimos pidiendo que el sr. Mariani abandone las tierras que tiene usurpadas; ya hay una sentencia pero los tiempos judiciales no son los tiempos de la naturaleza. Son casos que vemos todo el tiempo y la Justicia siempre actúa con lentitud. En este caso, el año pasado logramos que reconociera que ese hombre no era dueño de esas tierras, pero aún no se llevó a cabo ninguna acción al respecto».
Por otra parte, contó que también formaron parte de la Multisectorial Isla de los Mástiles, junto a otras organizaciones ambientales: «En estos años se pudo hacer un plan de manejo de esta isla. Recientemente, tuvimos una alegría porque detectamos que se estaba instalando una persona y estaba construyendo una vivienda con otros intereses, pero rápidamente hicimos las denuncias pertinentes y logramos que ese hombre tuviera que desarmar todo lo que estaba armando».
Al concluir, se refirió a los humedales y destacó, entre sus beneficios, que regulan inundaciones y sequias, almacenan carbono, filtran contaminantes, alojan biodiversidad, sostienen modo de vida humano y no humano: «Dañarlo es desarticular esa trama, cuidarlos es una condición necesaria para un futuro habitable, como dice el artículo 41 de la Constitución».

