La muerte de Noelia Castillo: un caso dramático que terminó en eutanasia


El caso de la joven española Noelia Castillo es el paradigma del drama, del dolor, pero también de la  parafernalia y politiquería abyecta y deleznable. Alrededor de este drama en España y en otros países, se ha montado un circo trágico.

La chica, según la justicia española y los peritajes realizados, con plenas facultades mentales, había decidido que le quitaran la vida, someterse a la eutanasia ¿Por qué? Pues porque ya estaba cansada de que su existencia fuera un verdadero infierno.

Creció en un hogar desestructurado, su padre fue calificado en su momento de negligente  y su madre (separada ya) no la podía tener porque vivía en un cuarto alquilado, luego de que el matrimonio perdiera su vivienda. Esto  determinó que la chica fuera derivada a un centro especial. Aclárese, esto no implica un juicio de valor hacia el padre, porque nadie es perfecto y el error forma parte de la naturaleza humana. Además, existe el arrepentimiento y el perdón, pero es incuestionable que esta situación afectó a la chica.

Ella misma cuenta que la separación de sus padres y el régimen de custodia compartida dieron origen a una situación comprometida en lo emocional:  “Íbamos fines de semana alternos y no iban bien las cosas cuando íbamos allí”, recordó. Largas esperas en bares hasta altas horas de la madrugada mientras su padre consumía alcohol la marcaron: “Teníamos que estar esperando hasta las tres o cuatro de la mañana”, recordó en una entrevista.

Pero lo más significativo es que fue abusada y violada no una, sino en reiteradas ocasiones. Y también varias veces intentó suicidarse hasta que se arrojó desde un quinto piso y no murió, sino que todo resultó peor: quedó parapléjica. Padecía 74% de invalidez, dolores permanentes, cuadros de depresión y otros males.

Recurrió a la alternativa que le pareció la más adecuada para poner fin a su calvario: la eutanasia. Fue su decisión y para lograrlo debió afrontar contra su padre y sus patrocinadores, Abogados Cristianos, dos años de batalla legal. Más padecimiento psíquico.

En el medio de todo esto, el consabido cruce de opiniones y argumentos de los espacios de derecha e izquierda; de los católicos que están en contra de la  eutanasia y de quienes están a favor; los reproches al gobierno socialista español (como si el dolor de esta chica no hubiera atravesado varios gobiernos de distinto signo) y la mar en coche.

Hoy murió Noelia Castillo a los 25 años, rodeada de polémica, de luchas judiciales, de politiquería barata, de enfrentamientos ideológicos, pero de su dolor no se ocupó adecuadamente nadie. Sobre el final de su vida su padre quiso salvarla, no pudo. Es que llegado a un límite del comportamiento humano, hay quienes tienen esa fuerza resiliente para decir «sigo y lucho» y otros ya no pueden más ¿Se los puede juzgar acaso? No.

A su abuela, su gran sosten emocional, le regaló una promesa de reencuentro: “Algún día estaremos juntitas, no tardaremos mucho”